William Webb Ellis, joven estudiante de la Rugby School en Inglaterra, es reconocido como el protagonista del acto que dio origen al rugby, uno de los deportes más populares y en crecimiento a nivel mundial. La historia se remonta a 1823 en Gran Bretaña, cuando en un partido de fútbol, Ellis tomó la pelota con las manos y avanzó corriendo, un gesto que en aquel momento fue considerado una rebelión contra las reglas tradicionales. Este acto, registrado por la comunidad educativa, es considerado por World Rugby como el punto de inflexión que llevó a la creación de este deporte.
Nacido en 1806 en Salford, hijo de James Ellis, un soldado de la 7ª Guardia de Dragones, William perdió a su padre a los seis años durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos. Su familia se trasladó luego a Rugby, localidad cercana a Birmingham, famosa por su prestigiosa educación. Allí ingresó a la Rugby School, donde practicaba diversos deportes como el fútbol y el cricket, que influirían en la formación del rugby.
Tras finalizar sus estudios, Ellis optó por la vida religiosa, convirtiéndose en clérigo anglicano y destacándose por sus sermones, incluyendo uno dedicado a la Guerra de Crimea en 1854, publicado en el Illustrated London News. Además de su vocación espiritual, mantuvo una gran pasión por los deportes, especialmente por los juegos con balón, que en aquella época eran variables y sin reglas uniformes. La diferencia principal que consolidó el rugby fue la aceptación de tomar la pelota con las manos para avanzar, una práctica inicialmente prohibida pero que se popularizó en la década de 1830 y se legalizó en 1841.
La primera codificación formal de las reglas fue obra de estudiantes de Rugby en 1845, quienes elaboraron los llamados 'códigos del fútbol'. La reglamentación definitiva y oficial del deporte se estableció en 1863, y la autoridad reguladora pasó de la escuela a la Rugby Football Union en 1890, y posteriormente al organismo internacional conocido hoy como World Rugby. La ruptura entre el Rugby Union y el Rugby League ocurrió a partir de cambios en las reglas, fortaleciendo la diversidad del deporte a nivel global.
El legado de Webb Ellis fue formalizado en la Copa Mundial de Rugby, cuyo trofeo lleva su nombre en honor a su acto pionero en 1906, aunque no fue utilizado hasta 1987 en el Mundial de Nueva Zelanda y Australia, donde Nueva Zelanda logró la victoria. Actualmente, la copa es custodiada por la empresa Thomas Lyte, cuyos orfebres, como Kevin Williams, destacan la importancia histórica y emocional que tiene para la comunidad del rugby. Aunque la leyenda de Webb Ellis continúa siendo objeto de debate, su nombre inspira a jugadores y aficionados, y su figura permanece vinculada al espíritu de superación y orgullo que caracteriza a este deporte, reflejado en momentos históricos como el partido centenario de 1923 entre equipos de Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda.