El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó la noche del lunes que su secretario de Estado, Marco Rubio, mantiene diálogos con el gobierno de Cuba para buscar un acuerdo en medio de la grave crisis energética que enfrenta la isla, y afirmó que no es necesaria una intervención militar similar a la que ocurrió en Venezuela. Trump destacó la severidad de la situación interna en Cuba, describiéndola como una nación en crisis, sin combustible ni recursos para operaciones básicas. "Estamos en vías de llegar a un acuerdo. Cuba es, en este momento, un país fallido y sin combustible para sus aviones. Incluso están obstruyendo sus pistas de aterrizaje", expresó el exmandatario desde un avión presidencial, añadiendo que las conversaciones con Cuba están en curso y que Rubio está participando activamente en los diálogos. Además, subrayó la percepción de que una solución diplomática es urgente, calificando a la isla como una amenaza humanitaria y destacando la expectativa de la comunidad cubano-estadounidense sobre una posible mejora en las relaciones con La Habana, que facilitaría el reencuentro familiar y otras actividades. Trump también criticó el trato que reciben en Cuba los cubano-americanos, señalando que han sido maltratados por el régimen castrista, y manifestó su interés en las personas que residen en EE. UU. y han sufrido bajo las autoridades cubanas. En torno a las sanciones económicas, reafirmó que el embargo continúa vigente, limitando el flujo de petróleo y recursos a Cuba, y evitó responder respecto a una posible operación militar, señalando que no considera que sea necesaria, aunque sí reconoció que una intervención no sería muy difícil de ejecutar. Estas declaraciones se producen después de que, a finales de enero, Trump amenazara con imponer aranceles a cualquier nación que vendiera petróleo a Cuba, como parte de una estrategia de presión para impulsar reformas en la isla. Por otra parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel expresó su disposición a negociar con Estados Unidos en igualdad de condiciones, sin renunciar a la soberanía, y acusó a Washington de impulsar un "bloqueo energético". La crisis energética se ha agravado tras la interrupción de las ventas de petróleo por parte de Venezuela, principal proveedor de Cuba, tras la detención del expresidente Nicolás Maduro en una operación estadounidense en enero, que lo trasladó a Nueva York para enfrentar cargos de tráfico de drogas. La situación continúa en desarrollo, mientras ambos países dialogan sobre posibles salidas a la crisis.