El Tribunal Meshchansky de Moscú dictó el 4 de febrero una sentencia de cinco años y nueve meses de prisión contra el humorista Artemy Ostanin, quien fue declarado culpable de terrorismo y extremismo en Rusia. La condena incluye también una multa de 300,000 rublos (aproximadamente 3,940 dólares) y la prohibición de administrar sitios web durante tres años. Según informó el juez en la audiencia, Ostanin fue hallado responsable de insultar sentimientos religiosos e incitar al odio. Durante la misma, la fiscalía solicitó una condena de cinco años y once meses, además de la multa y restricciones en internet, mientras que el acusado afirmó ser inocente de todos los cargos. La acusación se basa en dos incidents públicos ocurridos en marzo de 2025, en los que Ostanin realizó monólogos en Moscú considerados ofensivos por las autoridades. El primero fue el 7 de marzo en un club de la calle Sadovaya-Chernogryazskaya, donde una rutina con declaraciones consideradas ofensivas a públicos religiosos fue grabada y difundida en línea. El segundo, el 15 de marzo, incluía comentarios hostiles hacia personas con discapacidad que habían sufrido lesiones, además de amenazas de violencia, también grabados y publicados en internet. La Fiscalía añadió cargos por creación y liderazgo de un grupo delictivo organizado dedicado a producir chistes ofensivos, vinculándolos a los dos monólogos del 2025. Según las investigaciones, esas actuaciones contenían referencias a la guerra en Ucrania y mostraban una imagen negativa de las personas con discapacidad, en contraste con la figura de Ostanin. Las grabaciones fueron realizadas por miembros no identificados del grupo y editadas posteriormente para su difusión en el canal de YouTube del humorista. Ostanin fue detenido en marzo de 2025, cuando intentaba salir de Rusia hacia Bielorrusia; su abogado informó que durante la detención fue agredido y sufrió una fractura de columna. La fiscalía presentó todos los testimonios y evidencias en una sola audiencia, proceso atípico que habitualmente requiere varias sesiones. La judicialización de Ostanin ha generado controversia en Rusia, donde las autoridades refuerzan la lucha contra lo que consideran expresiones extremistas y de odio en el ámbito público y digital.