La especialista en traumatología Inés Moreno señaló que consumir alimentos antes de una prueba sanguínea puede afectar la precisión de los resultados y llevar a diagnósticos incorrectos. Moreno explicó en redes sociales que, si se realiza un análisis sin ayuno previo, los niveles de glucosa, triglicéridos e insulina en sangre pueden parecer propios de una condición diabética, aunque en realidad la persona esté sana. La doctora enfatizó que el proceso digestivo eleva estas sustancias en la sangre, y que acudir a un laboratorio con comida reciente puede generar lecturas elevadas—por ejemplo, niveles de glucosa cercanos a 200 mg/dL o triglicéridos a 400 mg/dL—que suelen interpretarse como signos de diabetes o riesgo cardiovascular. Moreno recomendó un ayuno de entre ocho y doce horas para obtener resultados confiables, ya que así se garantiza que los valores reflejen el estado basal del organismo. Aunque algunos análisis, como hemogramas, función renal o pruebas hormonales, no requieren ayuno, la mayoría sí; por ello, aconseja acudir en ayunas por precaución. La especialista destacó que seguir esta recomendación evita tener que repetir los estudios, aclarando que el incumplimiento puede derivar en diagnósticos equivocados y tratamientos innecesarios. Moreno finalizó diciendo que, ante la duda, lo mejor es abstenerse de comer antes de la βprueba para garantizar resultados precisos y reducir la necesidad de realizar extracciones adicionales.