El artista peruano Toño Centella expresó su preocupación y fatiga tras sufrir un tercer atentado contra su discoteca Amnesia, ubicada en la zona de Santa Isabel, Carabayllo, en la madrugada del 4 de febrero. La explosión, registrada cerca de la 1 de la mañana, dañó la fachada del local, que ya se encontraba cerrado y sin actividad en ese momento, y dispersó fragmentos que generaron alarma entre vecinos y comerciantes cercanos.
Según informó el propio cantante a través de sus redes sociales, el ataque no provocó víctimas, pero sí pérdidas materiales considerables. Centella aclaró que la discoteca permanece cerrada y que no se registraron eventos en el establecimiento en el momento del incidente. La detonación dejó cables expuestos y afectó notablemente la estructura de la fachada, provocando temor en la comunidad.
Las investigaciones de la Policía Nacional del Perú (PNP) apuntan a esclarecer la autoría y los motivos detrás del atentado. Agentes especializados levantaron evidencias y revisaron cámaras de seguridad en el lugar. Hasta ahora, las autoridades no han encontrado mensajes de amenaza junto a la bomba, a diferencia de otros ataques anteriores donde los responsables dejaron advertencias contra el artista.
Desde 2024, Centella ha denunciado públicamente amenazas y extorsiones que han afectado no solo su negocio, sino también su vivienda y otros establecimientos donde tiene presentaciones. En episodios previos, los delincuentes advirtieron sobre represalias relacionadas con su vinculación con ciertas figuras del medio musical.
El artista expresó su frustración ante la escalada de violencia: “No sé hasta cuándo voy a aguantar todo esto. El local Amnesia ya no funcionaba hace tiempo”. La creciente ola de ataques en Lima Norte ha alertado a las autoridades y alarma a la ciudadanía, especialmente en Carabayllo, donde vecinos manifestaron su temor por la inseguridad persistente y la poca presencia policial.
A pesar del impacto emocional y material, Centella anunció su intención de seguir con su carrera artística. “Seguiré trabajando, cantando por Perú y el mundo, aunque con dolor en el corazón”, afirmó en el mismo comunicado.
Este caso se suma a una serie de ataques similares contra otros artistas y grupos musicales del país, generando preocupación sobre la eficacia de las estrategias de seguridad contra la extorsión y el crimen organizado en la capital peruana. La situación en Carabayllo refleja una problemática que requiere respuestas coordinadas y contundentes por parte de las autoridades.