El portal especializado Taste Atlas dio a conocer su ranking de las diez mejores variedades de pasta en el mundo, basándose en criterios de calidad, técnicas tradicionales y reconocimiento internacional. La lista incluye opciones con siglos de historia, innovaciones modernas y un profundo respeto por los ingredientes y raíces culturales.
Encabezando la lista se encuentran las tagliatelle, originarias de Emilia-Romaña. Estas pastas, cuyo nombre deriva del italiano 'tagliare' (cortar), se elaboran tradicionalmente con harina de trigo y huevos, aunque en la antigüedad también se usaba agua o harina integral. Se dice que fueron creadas en 1487 por el chef Zafirano para la boda del duque de Ferrara con Lucrecia Borgia, consolidando su lugar en la gastronomía europea.
En contraste, los pici, de la región de Toscana, son una pasta artesanal más gruesa y sin huevo, conocida por su preparación manual y su textura robusta. Comúnmente se acompañan con salsas con ingredientes fuertes como tomate con ajo, pan rallado en aceite de oliva o cacio e pepe.
La lista también incluye las trofie, típicas de Liguria, hechas con harina de trigo duro y agua, formando pequeñas rosetas enrolladas. Estas pastas, relacionadas con la era de las Cruzadas, se distinguen por su forma visual única.
Las linguine, de sabor y forma delgada y plana, pertenecen también a la región de Liguria y se emplean en platos tradicionales como la pastasciutta con salsas autóctonas. Otra variedad destacada es la fuži, típica de Istria, caracterizada por su forma doblada y pellizcada, usualmente acompañada de salsas con ingredientes locales como trufas.
La pasta de Gragnano, conocida como la “Ciudad del Macarrón”, tiene una historia que se remonta al siglo XVI. Elaborada con sémola de trigo duro y agua de baja mineralización en la localidad de Gragnano, aún se conservan vestigios del proceso artesanal que ha hecho famosa a esta pasta.
Desde Alemania, la Schwäbische Spätzle, hecha con huevos y a mano, representa la pasta por excelencia de la región de Suabia y fue documentada desde el siglo XVIII. Su textura y sabor dependen de un cuidado proceso de elaboración.
Los ravioli, con sus distintas variantes de relleno de carnes, quesos o vegetales, son también destacados en la lista y representan una tradición de pasta rellena que se sirve tanto hervida con salsa como en caldo.
Las cavatelli, originarias del sur de Italia en regiones como Apulia, Calabria y Basilicata, nacieron con bases sencillas como sémola y agua, pero han evolucionado en sus combinaciones, incluyendo ingredientes como aceitunas y rúcula.
Por último, las pappardelle, con láminas grandes y enriquecidas con huevo, son típicas de Toscana y regiones cercanas. Estas pastas, ideales para platos en la Italia central y meridional, reflejan la tradición de la gastronomía regional en su máxima expresión.