Las autoridades tailandesas implementaron por primera vez una campaña de vacunación anticonceptiva en elefantes salvajes para gestionar su aumento poblacional y disminuir los enfrentamientos con comunidades rurales. La intervención se realizó en la provincia de Trat, en el sureste del país, donde veterinarios aplicaron dosis mediante pistolas de dardos sin anestesia a tres elefantas, en respuesta a un incremento anual del 8% en la población de estos animales en cinco provincias del este, cifra que supera el 3% en otras regiones de Tailandia.
Según informó Sukhee Boonsang, director de la Oficina de Conservación de Vida Silvestre, esta medida busca evitar que los conflictos entre humanos y elefantes se agraven en el largo plazo, dado que en los últimos años la interacción ha provocado casi 200 muertes humanas y la trampeo de más de 100 elefantes desde 2012. La expansión urbana y la invasión de cultivos en hábitats naturales son las principales causas del incremento de estas confrontaciones.
El programa de vacunación anticonceptiva comenzó con pruebas en siete elefantes en cautiverio en Chiang Mai hace dos años y ahora se pretende ampliar con 15 dosis adicionales en otras manadas antes de que inicie la temporada de lluvias en mayo, según detalló Boonsang.
El elefante asiático, declarado símbolo nacional y en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, enfrenta una situación crítica que requiere medidas innovadoras. Tras la vacunación, los elefantes tratados han presentado buena salud, y se realizarán controles periódicos para asegurar su bienestar.
Por otro lado, un estudio del Instituto de Ciencias Industriales de la Universidad de Tokio, publicado en Science of the Total Environment, prevé que los cambios climáticos y socioeconómicos modificarán la interacción entre humanos y elefantes en Tailandia entre 2024 y 2044. La deforestación, la expansión agrícola y la fragmentación de hábitats han obligado a los paquidermos a habitar áreas cada vez más pequeñas y cercanas a zonas humanas, especialmente en los bordes de los bosques.
La investigación señala que el riesgo de conflictividad se desplazará hacia regiones del norte y zonas con cambios en la disponibilidad de hábitats, lo que hace imprescindible una planificación adaptable para asegurar una coexistencia sostenida. La pérdida de cerca de dos tercios de los hábitats de los elefantes en los últimos 300 años, según estudios liderados por Shermin de Silva de la Universidad de California, agrava la importancia de comprender sus necesidades de movimiento y adaptación.
De Silva subraya que la adaptabilidad de los elefantes puede ser una ventaja, pero también presenta desafíos cuando cruzan barreras humanas o acceden a zonas habitadas, especialmente ante el cambio climático que podría impulsar desplazamientos hacia nuevas áreas o incluso otras fronteras nacionales. Este escenario genera retos ecológicos y políticos que requieren atención urgente.
Asimismo, los avances en inteligencia artificial y aprendizaje automático ofrecen nuevas herramientas para estudiar la comunicación y comportamiento social de los elefantes, elementos clave para diseñar estrategias de conservación efectivas ante los cambios en sus ecosistemas. La integración de humanos y animales en paisajes compartidos demanda una cooperación internacional y una visión de conservación a largo plazo, que priorice la supervivencia del elefante asiático y el bienestar de las comunidades rurales.