El Servicio Sismológico Nacional (SSN) informó que el 30 de enero a las 13:51 horas se registró un sismo de magnitud 4.0 en el municipio de Crucecita, Oaxaca. El movimiento tectónico ocurrió a una profundidad de 6.6 kilómetros, aproximadamente a 44 kilómetros al sur de la ciudad, con coordenadas en 15.377 latitud y -96.19 longitud.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños materiales o lesiones derivadas del sismo. Sin embargo, recomendó a la población mantenerse informada a través de canales oficiales y prepararse ante posibles eventos futuros.
El SSN destacó que la información proporcionada es preliminar y puede ser actualizada en función de nuevos datos. Además, recordó que no es posible predecir cuándo ocurrirá un sismo, ya que actualmente no existe tecnología confiable para ello.
México, por su ubicación en una zona tectónicamente activa, experimenta decenas de sismos diarios, la mayoría de baja magnitud e imperceptibles para la población. Sin embargo, la posibilidad de eventos de mayor intensidad siempre está presente, por lo que las autoridades y expertos insisten en la importancia de la prevención.
Una forma efectiva de estar preparado ante un sismo es contar con una mochila de emergencia —también conocida como mochila de la vida— con productos esenciales para al menos 72 horas. Se recomienda incluir alimentos no perecederos, agua embotellada, medicamentos, ropa de cambio, artículos de higiene, linterna, radio, documentos importantes y herramientas básicas.
Es recomendable guardar la mochila en un lugar accesible y contar con una copia en el automóvil o en el trabajo. La preparación y la prevención son clave para enfrentar eventualidades naturales, especialmente en un país donde eventos históricos como el terremoto de 1985 y el sismo de 2017 han dejado profundas huellas.
El terremoto más fuerte registrado en México ocurrió en 1787 en Oaxaca, con una magnitud de 8.6, provocado además por un tsunami que llegó hasta 6 kilómetros tierra adentro. Estudios del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) sugieren que en las próximas décadas podrían ocurrir sismos de magnitud similar o mayor en las costas mexicanas, principalmente en la región de la Brecha de Guerrero, zona de acumulación de gran energía sísmica.
Históricamente, los sismos de gran magnitud, como los de 1985 y 2017, han generado devastación y pérdida de vidas en la Ciudad de México y otras regiones. El terremoto de 1985, con una magnitud de 8.2, ocurrió en Guerrero y provocó daños extensos y muchas víctimas, confirmando la vulnerabilidad del país ante estos fenómenos naturales. El sismo de 2017, con una magnitud de 7.1, ocurrió en límites entre Puebla y Morelos, causando 369 muertes y dejando en evidencia la importancia de la preparación constante para emergencias sísmicas.