Sismo de 4.2 grados en Guerrero no causa daños reportados, señala la SSN

01/03/2026 02:00 | 2 min de lectura

Sismo de 4.2 grados en Guerrero no causa daños reportados, señala la SSN

Un sismo de magnitud 4.2 fue registrado la madrugada del 1 de marzo en el municipio de San Marcos, Guerrero, informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN). El movimiento ocurrió a las 1:13 horas, a 19 kilómetros al oeste de la ciudad, con una profundidad de 5.1 kilómetros y en las coordenadas 16.767° latitud y -99.565° longitud. Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños materiales ni personales.

El sismo se enmarca en la actividad sísmica frecuente en México, país situado en una zona tectónicamente activa que registra decenas de movimientos diarios, principalmente de baja magnitud. El SSN advirtió sobre la naturaleza preliminar de la información, destacando que los datos podrían actualizarse posteriormente.

Es importante precisar que actualmente no existe tecnología capaz de predecir los sismos con anticipación. La alerta sísmica funciona mediante una red de 96 sensores instalados desde Jalisco hasta el Istmo de Tehuantepec y en regiones como Guerrero, Oaxaca, Puebla y la Ciudad de México. Sin embargo, su alcance tiene limitaciones, principalmente en zonas fuera de cobertura o en sismos cercanos a las ciudades principales.

El Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) administra el sistema de alerta, que emite señales vía ondas de radio en caso de detección de sismos fuertes. La efectividad del sistema depende de múltiples factores, incluyendo la proximidad del epicentro y la cobertura del sistema.

México ha sido víctima de terremotos históricos de gran magnitud, como el de 1985 y 2017, que dejaron saldo de centenares de víctimas y daños extensos. El terremoto más fuerte registrado en el país ocurrió en 1787 en Oaxaca, con una magnitud de 8.6 y un tsunami que alcanzó seis kilómetros tierra adentro.

Estudios del Cires sugieren que grandes sismos con magnitudes de 8.6 o superiores, similares a los históricos, podrían repetirse en el futuro cercano, especialmente en las costas mexicanas y centroamericanas, en la Brecha de Guerrero, una zona que acumula energía sísmica significativa.

Estos eventos han marcado la memoria de los mexicanos, particularmente los terremotos de 1985 y 2017, cuyas generaciones recuerdan como momentos de parálisis y pérdida. La conciencia sobre la actividad sísmica sigue siendo crucial para la preparación y prevención en una región con alta vulnerabilidad geológica.

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