El Servicio Sismológico Nacional (SSN) informó que esta mañana se registró un sismo de magnitud 4.0 en el municipio de Ometepec, Guerrero, a las 5:43 horas del 20 de febrero. El movimiento telúrico ocurrió a 25 kilómetros al sur de la ciudad, a una profundidad de 30.3 kilómetros, y en las coordenadas 16.464° de latitud y -98.361° de longitud.
Hasta el momento, las autoridades locales no han reportado daños psicológicos o estructurales derivados de este sismo, pero mantienen la alerta y recomiendan seguir las indicaciones oficiales ante posibles actualizaciones.
El SSN aclaró que la información es preliminar y puede ser actualizada a medida que las autoridades recopilen más datos. Además, señalaron que la predicción de sismos no es posible con la tecnología actual y que México continúa en un contexto de alta actividad tectónica, con numerosos temblores de baja magnitud que son imperceptibles.
Para afrontar los sismos, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) recomienda preparar un plan familiar de protección civil, participar en simulacros de evacuación, identificar zonas seguras en casas, escuelas y lugares de trabajo, y revisar las instalaciones de gas y luz. Durante un sismo, la recomendación principal es mantener la calma, buscar refugio en zonas seguras alejadas de objetos que puedan caer, ventanas y estructuras altas, y en zonas costeras, alejarse de playas, ríos y áreas pantanosas.
Tras el sismo, las autoridades aconsejan revisar las viviendas, evitar el uso del teléfono para emergencias no indispensables, no encender velas o fósforos si hay dudas sobre fugas de gas y mantenerse informado para prevenir rumores y noticias falsas. Es importante recordar que las réplicas pueden ocurrir, por lo que se debe seguir atento.
México tiene un historial sísmico profundo, con temblores que en el pasado han provocado devastación, como en 1985 y 2017. El terremoto más fuerte registrado en el país ocurrió en 1787 en Oaxaca, con una magnitud de 8.6, que provocó también un tsunami de seis kilómetros tierra adentro. Estudios del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) sugieren que episodios similares o mayores podrían repetirse en las inmediaciones de la Brecha de Guerrero, una zona que acumula una gran cantidad de energía sísmica.
Recordando eventos históricos, el terremoto de 1985, con magnitud 8.2 y epicentro en Guerrero, paralizó Ciudad de México y dejó profundas heridas en la memoria colectiva. Treinta y dos años más tarde, en 2017, otro sismo de magnitud 7.1 en Puebla y Morelos causó la pérdida de 369 vidas, aumentando la conciencia sobre el riesgo sísmico en la región.