Un sismo de 4.0 de magnitud se registró este 1 de febrero en el municipio de Mapastepec, Chiapas, según informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN). El movimiento ocurrió a las 6:24 horas, a una profundidad de 4.8 kilómetros, con epicentro en las coordenadas 14.16° de latitud y -93.65° de longitud, a 163 kilómetros al suroeste de la ciudad.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado daños o afectaciones derivadas de este sismo. Sin embargo, recomiendan a la población mantenerse informada a través de canales oficiales ante posibles actualizaciones o medidas preventivas.
La información preliminar del SSN señala que los datos pueden ser modificados conforme avancen los análisis oficiales. El organismo destaca que los sismos no se pueden predecir, ya que actualmente no existe tecnología capaz de anticipar con exactitud cuando ocurrirá un movimiento telúrico.
México, por su ubicación tectónica, experimenta decenas de sismos diarios, en su mayoría de baja magnitud y no perceptibles para la población. La intensidad de las sacudidas depende de múltiples factores, como el tipo de suelo, la distancia al epicentro y la dispersión de energía sísmica.
El país cuenta con sistemas especializados como el SSN y la Red Acelerográfica Nacional del Instituto de Ingeniería para monitorear estos fenómenos. Mientras el primero mide magnitud y localiza epicentros, el segundo registra cómo responde el suelo ante movimientos de gran intensidad.
El doctor Jorge Aguirre González, coordinador de Ingeniería Sismológica en la UNAM, explica que el estudio del comportamiento del terreno—el efecto de sitio—es clave para entender cómo se amplifican o atenúan las ondas sísmicas. La universidad calcula alrededor de 20 métodos distintos para determinar la magnitud, lo que ayuda en la protección civil y la ingeniería.
México ha enfrentado terremotos devastadores como los de 1985 y 2017. El más fuerte registrado en la historia del país fue el ocurrido el 28 de marzo de 1787 en Oaxaca, con magnitud de 8.6, que provocó un tsunami que alcanzó 6 kilómetros tierra adentro.
Un estudio del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires) en 2009 indica que la región de la Brecha de Guerrero, que acumula energía tectónica significativa, puede generar grandes temblores en el futuro cercano. Estos eventos históricos, como el terremoto de 1985 (magnitud 8.2 en Guerrero) y el de 2017 en Puebla y Morelos, han dejado profundas huellas en la memoria de los mexicanos, subrayando la importancia de la preparación y la vigilancia constante.