La selección de Panamá llega al Mundial 2026 con un plantel fortalecido y una estrategia táctica renovada, en un esfuerzo por consolidar su crecimiento en el escenario internacional. Participando en el Grupo L junto a Inglaterra, Croacia y Ghana, el equipo canalero busca superar las expectativas tras una sólida clasificación en las eliminatorias de Concacaf, según informó AP News.
Bajo la dirección del técnico Thomas Christiansen, Panamá dejó atrás su tradicional esquema defensivo para presentar un estilo de juego más moderno y ofensivo. La clasificación al Mundial se aseguró tras un triunfo 3-0 sobre El Salvador, marcador que refleja la mejora en la capacidad técnica y la versatilidad táctica de la nueva generación de futbolistas.
Figuras como José Fajardo, Michael Amir Murillo, Adalberto Carrasquilla e Ismael Díaz son pilares fundamentales en la estructura del equipo. Panamá apuesta por un mediocampo dinámico liderado por Carrasquilla, jugador del Pumas de México, acompañado por Aníbal Godoy y Cristian Martínez, que aportan equilibrio en la zona central.
En ataque, los futbolistas que compiten en ligas de Sudamérica, Norteamérica y Europa incrementan la profundidad del equipo. Ismael Díaz, atacante del Universidad Católica de Ecuador, destaca por su capacidad goleadora y desbordes, mientras que Cecilio Waterman, del Universidad de Concepción en Chile, aporta en momentos cruciales.
La línea defensiva cuenta con Murillo, Fidel Escobar, Andrés Andrade y Eric Davis, quienes ofrecen solidez en la última línea. El cuerpo técnico ha señalado la importancia de mejorar las coberturas y las salidas ante rivales con transiciones rápidas. Davis, del CD Plaza Amador, también contribuye en jugadas de balón parado, mientras que en la portería la competencia entre Orlando Mosquera, del Al-Fayha de Arabia Saudita, y Luis Mejía, del Nacional de Uruguay, asegura presencia confiable en el arco.
El proceso de renovación generacional, con la salida de referentes históricos como Blas Pérez, Gabriel Gómez y Felipe Baloy, ha sido clave para elevar el nivel colectivo del equipo, mejorando tanto el control del balón como la flexibilidad táctica. Christiansen ha destacado que la principal preocupación del equipo es la generación de juego ofensivo, ya que las eliminatorias evidenciaron dificultades en la producción de goles, por lo que la creatividad en ataque será crucial para potenciar sus chances.
De cara al Mundial, Panamá enfrenta dudas en cuanto a la condición física de Fajardo, quien presenta una lesión que será evaluada en las próximas semanas. Sin embargo, la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT) no ha reportado bajas definitivas y mantiene la confianza en la capacidad del cuerpo técnico para sostener una defensa sólida y un estilo de juego competitivo.
El sorteo del torneo ha colocado a Panamá en un grupo que requiere máxima concentración desde el inicio, enfrentando desafíos como la defensa ante Inglaterra y las rápidas transiciones de Croacia y Ghana. La evolución del equipo bajo el mando de Christiansen ha sido fundamental para fortalecer la mentalidad y ampliar sus recursos tácticos.
El Mundial 2026 representa una oportunidad clave para que la selección panameña de fútbol ratifique su crecimiento en la esfera internacional, buscando no solo avanzar en la fase de grupos sino también consolidar una imagen más sólida y competitiva en el escenario mundial, dejando atrás su participación debutante en Rusia 2018.