Secretaría de Salud señala que cuidar el hígado implica proteger también el cerebro y el intestino

11/02/2026 01:30 | 2 min de lectura

Secretaría de Salud señala que cuidar el hígado implica proteger también el cerebro y el intestino

La Secretaría de Salud reafirmó que el hígado, el intestino y el cerebro mantienen una estrecha relación que es esencial para la salud integral del organismo. La afectación de cualquiera de estos órganos puede generar problemas digestivos, hepáticos y neurológicos, advirtieron especialistas del Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN).

El investigador del INMEGEN, Julio Isael Pérez Carreón, explicó que estos órganos se comunican mediante mecanismos biológicos como la circulación sanguínea, el nervio vago y el sistema inmunológico, formando un eje funcional que regula procesos metabólicos, inflamatorios y neurológicos necesarios para el equilibrio corporal.

Destacó que existe un metabolismo integral entre el hígado, el intestino y el cerebro. Por ejemplo, moléculas como el triptófano participan en rutas metabólicas que afectan la producción de serotonina, un neurotransmisor clave para regular el estado de ánimo, el sueño y la cognición. Aunque comúnmente se asocia con el cerebro, gran parte de la serotonina se produce en el intestino, y su regulación depende en gran medida del hígado.

La interacción entre estos órganos implica que una alteración en uno puede afectar a los demás. El daño hepático avanzado, por ejemplo, puede derivar en complicaciones como várices digestivas y alteraciones intestinales. Además, la acumulación de amoníaco en la sangre, normalmente procesado por el hígado, puede llegar al cerebro y provocar encefalopatía hepática, una condición que se manifiesta con síntomas que van desde desorientación hasta coma.

El equipo de investigación del INMEGEN trabaja para entender cómo un hígado saludable puede progresar hacia enfermedades graves como cirrosis o cáncer hepático. Entre sus hallazgos destaca que pacientes con cáncer de hígado muestran menor expresión de proteínas como la INMT, que metaboliza neurotransmisores derivados del triptófano, en comparación con hígados sanos, lo que ayuda a mejorar diagnósticos y tratamientos tempranos.

El estudiante de doctorado Isaac Aguirre Maldonado resaltó que el hígado actúa como un "gran escudo fisiológico" que protege al organismo frente a procesos inflamatorios provocados por malos hábitos alimenticios. No obstante, advirtió que el desbalance alimenticio prolongado puede sobrecargar esa protección y derivar en padecimientos como hígado graso y fibrosis hepática.

Finalmente, los expertos recomendaron adoptar hábitos preventivos para mantener la salud de estos órganos: llevar una alimentación balanceada, realizar ejercicio regularmente, evitar el consumo excesivo de alcohol, reducir el consumo de ultraprocesados, cuidar la higiene del sueño, atender síntomas digestivos oportunamente y evitar la automedicación.

"Si actuamos a tiempo, el daño hepático puede revertirse y el organismo recuperar su equilibrio. El cuidado diario es fundamental para una mejor salud integral", concluyó Pérez Carreón.

Los especialistas coincidieron en que la salud del hígado, el intestino y el cerebro debe entenderse como un sistema integrado, donde la prevención y los hábitos saludables son clave para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas que afectan la calidad de vida.

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