¿Alguna vez has probado una bebida que no solo calienta el cuerpo, sino que también vibra con historia y cultura? Ese es el Tecuí, la emblemática bebida artesanal de Calimaya, en el Estado de México. Y ahora, esta tradicional infusión ha sido reconocida oficialmente como patrimonio cultural inmaterial del Edomex.
Este reconocimiento por parte del Congreso del Estado de México confirma lo que los habitantes de Calimaya saben desde mediados del siglo XIX: el Tecuí no es solo una bebida, sino un símbolo vivo de identidad, historia y comunidad.
¿Pero qué hace tan especial al Tecuí? Surge alrededor de 1856, cuando los arrieros de la región lo consumían en fiestas y celebraciones, acompañados de música y reuniones. Se prepara con alcohol de caña y jugo de naranja, combinados con ingredientes tradicionales como cacahuate, pasas, canela, clavo, manzana y azúcar. El resultado es una experiencia de sabor intensa, aromática y profundamente local.
Lo más fascinante es que su elaboración sigue métodos totalmente tradicionales. Cada familia en Calimaya mantiene sus variantes, transmitiendo el conocimiento oralmente y respetando procesos ancestrales: uso de ollas de barro, fuego controlado y ciclos de cocción hechos a mano.
Este patrón de conservación hace del Tecuí algo más que una receta: una expresión dinámica de cultura que evoluciona con cada generación, sin perder su esencia.
El impulso por reconocerlo como patrimonio cultural busca no solo preservar esta tradición, sino también promover el turismo cultural y gastronómico en Calimaya. Esto beneficia directamente a productores artesanales, pequeños comercios y negocios locales que dependen de esta bebida mágica.
Más allá de un papel legal, el Tecuí refuerza el orgullo de su comunidad y pone a Calimaya en el mapa como un destino donde la historia, la cultura y la gastronomía se entrelazan en cada celebración, recordándonos que las tradiciones vivas son el alma de nuestro patrimonio.