El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, y el vicepresidente Edmand Lara, asistieron juntos a la ceremonia religiosa por el 245 aniversario de la revuelta de Oruro contra la dominación española, celebrada en la catedral de la ciudad. El evento, que conmemora la rebelión de 1781 protagonizada por criollos e indígenas, tuvo lugar en un contexto de relaciones tensas entre ambos líderes, quienes mantienen diferencias desde la segunda vuelta electoral.
Durante la ceremonia, Paz llegó casi al final, saludó a Lara con un apretón de manos y posteriormente se sentaron en bancas distintas. Ambos recibieron escapularios y, en el caso de Paz, reliquias de la religiosa española Nazaria Ignacia, la primera santa de Bolivia. Además, Paz expresó su gratitud a Oruro y anunció una inversión de aproximadamente 862 mil dólares para restaurar la Basílica Menor Nuestra Señora del Socavón, sede del cierre del Carnaval de Oruro, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Mientras tanto, Lara participó en actividades previas, como la entrega de ofrendas florales junto a autoridades locales. La participación conjunta en la ceremonia refleja un acto protocolario en medio de las fricciones políticas, tras meses en los que Lara ha criticado la gestión gubernamental y se ha declarado oposición activa al gobierno del presidente Paz.
En el ámbito legal, el vicepresidente autorizaron a eliminar ciertos videos de sus redes sociales tras una resolución de la sala constitucional que consideró que algunos contenidos afectaron la honra y dignidad del ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano. La medida fue una respuesta a la divulgación de grabaciones relacionadas con acusaciones de corrupción y vínculos con delitos de narcotráfico en Chile.
Estos incidentes forman parte del contexto político actual en Bolivia, caracterizado por la polarización y las tensiones entre el Poder Ejecutivo y la oposición, en un escenario donde las redes sociales también juegan un papel destacado en la confrontación pública.