La discusión por la sanción de la reforma laboral en Argentina se ha compicado debido a los rechazos de gobernadores que cuestionan el capítulo fiscal del proyecto, en particular el artículo que reduce las alícuotas del Impuesto a las Ganancias para grandes empresas, lo cual afectaría la recaudación provincial. En medio de este escenario, la mesa política analiza si mantener o eliminar dicho capítulo, elevando actualmente la postura más dura.
De los integrantes designados por el presidente Javier Milei, al menos la mitad se muestra contraria a excluir ese capítulo en la Cámara de Diputados, que sesionará el próximo 11 de febrero. Este grupo, que incluye al jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro de Economía Luis Caputo, la secretaria general de la Presidencia Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, argumenta que Milei busca defender el proyecto original que contempla beneficios tributarios, pese a los reclamos de los gobernadores, incluso aliados.
Uno de los responsables en la negociación expresó: “Javier Milei quiere bajar impuestos, y desafía las amenazas de los gobernadores que no apoyarán sin sus recursos propios”. Sin embargo, otro sector, más dialoguista, integrado por la conducción del oficialismo en el Congreso, busca consensuar con los gobernadores para evitar que el capítulo fiscal quede excluido, aunque admiten la dificultad de lograrlo.
Mientras tanto, desde Balcarce 50 se mantiene el optimismo por aprobar la ley en las sesiones extraordinarias, pese a que algunos añadieron que si el capítulo se pone en riesgo, podrían considerar su exclusión definitiva. Según fuentes oficiales, “la Ley Laboral no cambia mucho con o sin el capítulo de Ganancias”.
La cancelación de la reunión de gobernadores prevista para el miércoles en el Consejo Federal de Inversiones, y la postergación del encuentro con la CGT, generaron esperanzas en el Gobierno, que intenta mantener la unidad provincial. A pesar de considerar que la mayoría de los gobernadores respalda el proyecto, algunos, como Alfredo Cornejo, Rogelio Frigerio y Juan Pablo Valdés, seguramente no lo acompañarán del todo.
El oficialismo descarta aplicar medidas de compensación a las provincias por los impactos de la reducción de Ganancias, enfatizando que la caída en la recaudación será compensada con un aumento en la actividad económica y empleo formal. En paralelo, el sindicalismo, inicialmente alineado con el Gobierno, ha tensado su relación en los últimos días y contempla convocar a un paro general si no hay gestos en contra del proyecto.
En cuanto a modificaciones, el oficialismo estudia aceptar cambios cosméticos en la redacción del texto, especialmente en la segunda parte, y evalúa si eliminar la propuesta para permitir pagos por billeteras virtuales en sueldos y jubilaciones, una medida que enfrentó resistencia del sector bancario.
Con varias frentes abiertos y a poco de la sesión en el Senado programada para el 11 de febrero, la mesa política retomará el miércoles a las 10 en Casa Rosada para definir la estrategia final. Aunque los recursos son limitados, el oficialismo busca sumar una victoria legislativa que confirme el respaldo a la reforma laboral y fiscal en un contexto de intensa tensión política y social.