La reciente discusión en el Senado sobre la reforma laboral en Argentina evidencia una fragmentación en el debate y una falta de visión global sobre el futuro del trabajo en el país. Mientras se analizan temas como contratos y flexibilización, no se abordan de manera integral aspectos clave como la producción, el sistema tributario, la formación laboral y la tecnología, lo que limita la efectividad de cualquier cambio.
El problema del empleo en Argentina va más allá de las relaciones laborales y está vinculado a impuestos distorsivos, regulaciones abrumadoras, cargas administrativas y falta de financiamiento para las empresas. La ausencia de discusión sobre estos temas impide avanzar hacia transformaciones profundas que hagan frente a las necesidades actuales del mercado laboral.
Además, las reglas que estructuran el mercado de trabajo fueron diseñadas para una economía de hace décadas, sin considerar el surgimiento de plataformas digitales, el aumento del trabajo autónomo y otras formas de empleo no tradicionales. La legislación vigente no refleja estos cambios, y su actualización requiere una decisión política que priorice la adaptación del marco legal a la economía moderna.
A esto se suma la urgencia de incorporar la agenda tecnológica, dado que avances como la inteligencia artificial y la automatización están revolucionando profesiones y tareas. Legislar sin tener en cuenta estos elementos, ni promover capacitación y reconversión laboral, implica legislar en desconexión con la realidad.
Para una reforma laboral efectiva, se deben contemplar cinco ejes principales: actualización normativa, formación y capacitación, financiamiento de la innovación, simplificación de regulaciones y fomento del empleo de calidad en la economía digital. Actualmente, las propuestas parecen limitarse a cambios parciales, sin un proyecto de desarrollo que contemple la producción y el bienestar del trabajador.
La provincia de Buenos Aires, que concentra gran parte del empleo y la producción, juega un papel fundamental en este proceso. Es necesario impulsar decisiones provinciales que apoyen a las PyMEs, faciliten las regulaciones y preparen a la población para el trabajo del futuro. Sin abordar estas áreas con honestidad y compromiso, las discusiones sobre la reforma laboral seguirán siendo solo palabras, sin lograr la transformación que Argentina y su principal provincia requieren para afrontar los desafíos del siglo XXI.