¿Realmente el croissant es francés? La sorprendente historia del pan que nació en tiempos de guerra y conquistó el mundo

21/01/2026 18:00 | 2 min de lectura

¿Realmente el croissant es francés? La sorprendente historia del pan que nació en tiempos de guerra y conquistó el mundo

¿Alguna vez te has preguntado de dónde proviene ese croissant que tanto disfrutas en tus desayunos? La historia detrás de este delicioso pan es más intrigante de lo que imaginas.

Mucho se piensa que el croissant es un símbolo exclusivo de la república francesa, pero su origen se remonta a épocas y lugares muy diferentes. Todo comienza en tiempos de guerra, cuando un panecillo con forma de media luna surgió en Europa con una historia que pocos conocen.

Durante el siglo XVII, en Viena, Austria, se produjo una famosa lucha contra los otomanos. La leyenda cuenta que los panaderos vieneses, en señal de victoria, crearon un pan con forma de media luna — esa misma que aparece en el símbolo otomano — para celebrar y simbolizar la derrota.

Este pastel, inicialmente llamado 'kipferl', empezó a popularizarse entre la nobleza y los soldados. Sin embargo, fue en Francia donde esta creación se transformó en el croissant que conocemos hoy. Los panaderos franceses, influenciados por la tradición vienesa, perfeccionaron la receta incorporando levadura y mantequilla, logrando esa textura hojaldrada y crujiente.

Pero, ¿cuándo se popularizó en Francia? La respuesta está en la legendaria llegada del croissant a París, en el siglo XIX. Se dice que fue en la ciudad donde el pan tomó su nombre y forma definitiva, conquistando los paladares más exigentes.

¿Y qué hay de la leyenda que asegura que los croissants fueron creados en una panadería parisina en respuesta a un atentado otomano? Aunque es una historia popular, los expertos sostienen que su verdadero origen es todavía un tema de debate.

Hoy, el croissant es mucho más que un simple desayuno; es un símbolo de cultura y tradición que ha cruzado continentes y generaciones. Desde una celebración en tiempos de guerra hasta una sofisticada pieza de panadería, este pan ha conquistado corazones y abuelos con su irresistible sabor.

Entonces, la próxima vez que disfrutes un croissant, recuerda que detrás de su crujiente exterior hay una historia llena de historia, cultura y un toque de victoria.

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