Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular, explicó este sábado su propuesta de fortalecer el régimen penitenciario mediante la creación de una prisión en la selva peruana, destinada a reclusos condenados por corrupción, violencia sexual y extorsión. En una rueda de prensa en Pucallpa, el político detalló que este centro de reclusión estaría ubicado en áreas con fallas geológicas y poca vegetación, que facilitan su instalación y acceso.
López Aliaga planteó que los internos vivirían en carpas militares y ellos mismos construirían los cercos perimetrales con madera local, promoviendo así un proceso de rehabilitación laboral y evitando gastos excesivos al Estado. El exalcalde de Lima añadió que esta estrategia ya se ha implementado anteriormente en Perú, en un lugar conocido como El Sepa, una colonia penal agrícola que funcionó desde 1951 hasta 1993 en Ucayali.
Este penal, que albergaba hasta 800 internos convictos y sus familias, operó durante décadas con problemas presupuestarios y de seguridad, especialmente tras un ataque de Sendero Luminoso en 1992, tras lo cual cerró sus actividades.
La propuesta de López Aliaga también incluyó el cierre del penal de Barbadillo y el traslado de exmandatarios y funcionarios corruptos a su proyecto en la selva, rodeados de serpientes venenosas y en un entorno aislado y natural. En agosto de 2025, el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) decidió mantener a todos los internos en Barbadillo por motivos de seguridad, pese a las propuestas de su líder.
El candidato presidencial ha reiterado que los delincuentes capturados en flagrancia deberían ser enviados de inmediato en helicóptero a zonas remotas de la selva, donde, según afirma, las barreras naturales como serpientes y la inhóspita vegetación impiden la fuga. López Aliaga afirma que este método contribuiría a castigar de manera efectiva y definitiva a quienes cometen delitos en Perú.