¿Sabías que en el Estado de México se ha desmantelado una célula peligrosa conocida como 'Los Alfas'? El líder de este grupo, apodado ‘El Alfa’, fue vinculado a proceso por su presunta responsabilidad en homicidio y otros delitos graves.
Este hombre, considerado un objetivo prioritario por las autoridades, fue arrestado junto con tres supuestos cómplices: Antonio “N”, Geovanny “N” y Enrique “N”. Todos ellos están en prisión preventiva, tras ser vinculados a proceso el 27 de agosto por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM).
Pero ¿por qué llaman la atención estos delitos? La víctima, identificada como J.E.G., fue brutalmente golpeada en un inmueble del municipio de Zinacantepec, en la colonia Vista al Nevado. Según los informes, los atacantes, entre ellos El Alfa, intentaron asfixiarlo con una bolsa de plástico y después estrangularlo, causando su muerte.
¿Y qué hicieron con el cuerpo? Lo escondieron en un pozo en la parte trasera del inmueble, al que las autoridades ingresaron tras una investigación que también los llevó a capturar a 18 personas más en esa misma propiedad, incluyendo tres adolescentes y dos víctimas de secuestro.
Este grupo, que se autodenominaba “Los Alfas”, tiene un historial delictivo que incluye al menos cinco vinculaciones a proceso por delitos de robo de vehículo con violencia y delitos contra la salud. Además, estas acciones representan solo una parte de la operación del CJNG en la región.
Los arrestos de agosto lograron desarticular en gran medida a esta célula, atrapando a 27 integrantes que estaban operando en el Valle de Toluca. Los adultos fueron trasladados al Centro Penitenciario de Santiaguito en Almoloya de Juárez, mientras que los menores quedaron en el Centro de Internamiento Quinta del Bosque en Zinacantepec.
¿Te imaginas la magnitud? Esta célula criminal, ligada a un grupo de origen en Jalisco, se dedicaba a diversas actividades ilícitas y había llegado a perpetrar homicidios en la zona. La operación de las autoridades ha sido uno de los golpes más fuertes a estas organizaciones en la región.
¿Y ahora qué sigue? La batalla contra estas células continúa, pero este caso nos muestra que el trabajo conjunto de las fuerzas del orden puede desmantelar organizaciones peligrosas. La pregunta es: ¿cuántos casos más como este hay en el Estado de México y en todo el país?