¿Alguna vez imaginaste vivir en un lugar donde el agua de tus sanitarios es negra y apestosa? En San Pedro Techuchulco, una comunidad del municipio de Joquicingo, Estado de México, esa es la cruda realidad que enfrentan sus habitantes día tras día.
Ubicada en el Valle de Toluca, esta comunidad no solo es conocida por su historia prehispánica, con vestigios de pirámides dedicadas a dioses como Tlálocy y Ehecatl, sino también por sus graves problemáticas sociales. Sin embargo, el problema más urgente y alarmante no tiene que ver con su pasado, sino con su presente: la infraestructura deficiente.
Salvador, residente desde hace años, denuncia que él y sus vecinos llevan más de 15 años viviendo con un sistema de drenaje colapsado. La humedad, los olores fétidos y el agua sucia que invade sus viviendas hoy son parte de su día a día. Imagina tratar de bañarte, lavar tus utensils o simplemente respirar sin sentir que el ambiente te está envenenando.
Pero esto no termina aquí. Los residentes aseguran que las autoridades municipales solo han ignorado sus peticiones. De hecho, denuncian que la presidenta municipal, Danae Espinosa, no ha dado ninguna respuesta a sus solicitudes, a pesar de las reiteradas llamadas y protestas.
La situación empeora aún más al saber que las autoridades planean conectar otra colonia a ese sistema de drenaje destruido. ¿Qué pasará cuando varias comunidades compartan un sistema tan deteriorado? Los habitantes temen que esto solo agrave su problema de salud, aumentando el riesgo de enfermedades y deteriorando aún más su calidad de vida.
¿Hasta cuándo seguirán siendo ignorados? En una comunidad donde vivir entre aguas negras ya es la realidad, urge una verdadera acción que ponga fin a esta injusticia.