¿Alguna vez te has preguntado cuán cerca estamos de una tragedia ambiental o urbana? La noche del lunes, en el corazón del Parque Colibrí, en Cuautitlán Izcalli, casi sucedió algo peor. Un incendio arrasó con aproximadamente 400 metros cuadrados de pastizal en una zona altamente transitada, justo cerca de la estación del Mexibús en La Quebrada.
La rápida respuesta de los bomberos de Cuautitlán Izcalli, quienes llegaron con una unidad contra incendios y una pipa con 10 mil litros de agua, fue crucial para evitar que las llamas se expandieran a áreas habitadas o zonas de transporte. Mientras tanto, la Policía Municipal aseguraba el perímetro, manteniendo a peatones y conductores a salvo y permitiendo que las unidades de emergencia trabajaran sin obstáculos.
Pero, ¿qué causó este fuego? Según las autoridades, fue por la quema de pastizales, un problema recurrente en temporada seca. Estas quemas, muchas veces motivadas por descuidos humanos, basura quemada o altas temperaturas, ponen en riesgo no solo el ambiente sino también la seguridad urbana. La zona de La Quebrada, por su constante afluencia peatonal y vehicular, hizo aún más urgente la acción de los cuerpos de rescate.
Desde la Protección Civil del Estado de México, se recordó que en la temporada seca se registran miles de incendios de pastizal, lo que genera un riesgo ambiental y urbano cada año. Las autoridades llaman a la población a evitar la quema de residuos y a reportar cualquier indicio de incendio de inmediato.
¿Nos estamos dando cuenta de cuán vulnerable es nuestro entorno? La prevención y la respuesta rápida marcan la diferencia entre un incidente menor y una tragedia. La pregunta es: ¿estamos realmente haciendo todo lo posible por proteger nuestros espacios comunes? La historia del incendio en el Parque Colibrí nos lo deja claro.