¿Alguna vez te has preguntado cuánto debe pagar una familia para que su familiar interno en una prisión tenga una vida digna? La realidad en las cárceles del Estado de México revela que vivir tras las rejas implica mucho más que cumplir una sentencia.
En la cárcel de Santiaguito, en Almoloya de Juárez, las familias denunciaron que, para garantizar comida, ropa o incluso una cama para sus seres queridos, deben pagar a los custodios y otros grupos de poder dentro del penal. Las historias, recogidas por MILENIO, exponen una situación alarmante de sobrepoblación y extorsión.
Una de las personas entrevistadas, que pidió no ser identificada, relata que su hijo, que además padece de convulsiones, ha sido víctima de agresiones y maltratos por parte de los custodios. "Lo han golpeado, han llevado ‘al castigo’ y le exigen dinero. Ahora, con la crisis, no puedo pagar más", dice con angustia. La situación es tan desesperada que en la cárcel, además del riesgo de violencia, hay costos adicionales: pagar para que le permitan bañarse, tomar agua, acceder a una cama o simplemente pasar alimentos.
Muchos familiares gastan entre 800 y 1,500 pesos en cada visita. «Yo una vez llevo mil 500 pesos solo en comida, y solo voy una vez al mes, porque también trabajo», explica una madre. Las cargas económicas no solo frenan su ingreso, sino que también los mantienen en una constante vulnerabilidad ante abusos.
La lengua de los guardias es el dinero. Los custodios, que dependen de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, no solo controlan el orden dentro de los penales, sino que también extorsionan a las familias para dejar pasar artículos, pagar por el ingreso o simplemente obtener protección. Relatos muestran que requieren cuotas desde 50 pesos por un guisado hasta más de 100 pesos por artículos que, en teoría, deberían ser gratuitos.
Pero la crisis no sólo es económica, también estructural: los 21 centros penitenciarios de la entidad tienen una sobrepoblación del 157.92%. En total, hay espacio para 14,481 reos, pero la población actual alcanza los 37,349, una situación que rebasa la capacidad y genera condiciones insalubres y peligrosas.
A pesar de ello, los sueldos de los empleados en estos centros también reflejan una realidad contradictoria. Según datos del INEGI, 3,569 trabajadores perciben salarios que oscilan entre 10 mil y 15 mil pesos, mientras que 2,637 ganan entre 20 mil y 25 mil. Los salarios más altos, de hasta 45 mil pesos mensuales, los reciben solo unos pocos. La mayoría, con tercer grado de estudios o menos, enfrenta salarios mínimos para tareas que demandan más recursos y experiencia.
¿Hasta qué punto el sistema penitenciario en Edomex está colapsado? La evidencia habla por sí sola: sobrepoblación, extorsiones y bajos salarios convergen en un cóctel explosivo que afecta no solo a los internos, sino también a sus familias y a toda la sociedad. La verdadera pregunta es: ¿qué se está haciendo para cambiar esta cruel realidad?