El Bitcoin, la primera criptomoneda creada en 2008 por el seudónimo Satoshi Nakamoto, mantiene su relevancia en los mercados digitales al cotizar actualmente en 76,597 dólares en las primeras horas del 2 de febrero. Esta divisa digital, conocida por las siglas BTC, fue fundada con un enfoque libertario y busca desafiar las instituciones financieras tradicionales mediante el uso de criptografía para garantizar su descentralización, lo que también contribuye a su alta volatilidad.
A pesar del crecimiento y aceptación en el mercado, organismos internacionales como el Banco Mundial, el FMI y el BID siguen expresando escepticismo respecto a los beneficios de las criptomonedas y su impacto en la economía global.
El valor del Bitcoin alcanzó un máximo histórico a finales de 2024, superando los 107,000 dólares, tras la declaración del expresidente Donald Trump sobre la posible creación de una reserva estratégica en criptomonedas en Estados Unidos. Las criptomonedas se perfilan como un elemento clave de inversión en 2025, influenciadas por iniciativas gubernamentales y avances en inteligencia artificial, aunque eventos como el lanzamiento del modelo de IA chino DeepSeek provocaron caídas en la cotización del Bitcoin y otros activos digitales en los mercados internacionales.
En la jornada del 2 de febrero, el Bitcoin presenta una caída del 2.16% en las últimas 24 horas, aunque mantiene su posición como la criptomoneda más popular del mercado, con una participación dominante entre los activos digitales.
Desde su máximo histórico en marzo de 2024, cuando superó los 73 mil dólares, el Bitcoin ha registrado un crecimiento impulsado por un aumento en la inversión institucional y el interés de los inversores individuales ante la incertidumbre económica global. Expertos señalan que estas tendencias, junto con la innovación en la tecnología blockchain, continúan favoreciendo la apreciación de esta criptomoneda.
El valor del Bitcoin fluctúa según la oferta y demanda en plataformas especializadas; su rápido cambio de precio requiere que los inversores manejen con cautela, ya que puede experimentar desplomes inesperados que afecten sus ahorros. Para su almacenamiento, se utilizan monederos digitales o wallets, que funcionan como software que guarda claves criptográficas; estas claves son las que garantizan la propiedad y derechos sobre las monedas digitales y deben ser protegidas con cuidado.
Expertos recomiendan analizar bien los riesgos antes de invertir en criptomonedas, dado que su naturaleza volátil puede traducirse en pérdidas significativas. La confianza en estos activos continúa creciendo, pero su regulación y estabilidad siguen siendo temas en discusión a nivel internacional.