La Policía Nacional de Colombia redistribuyó más de 7,500 oficiales a regiones consideradas prioritarias en materia de seguridad, en una estrategia que busca garantizar la protección ciudadana y la estabilidad electoral, ante amenazas de violencia y presencia de grupos armados ilegales. La medida, oficializada mediante una resolución del 22 de enero y respaldada por la Dirección General, involucra el despliegue de oficiales desde el nivel de capitán, para asegurar liderazgo y experiencia en contextos complejos. Entre las regiones principales, destacan Norte de Santander, Cesar y Cauca, donde se incorporaron oficiales especializados en áreas como investigación criminal, derechos humanos, antinarcóticos y tecnologías de la información. El director de la Policía, general William Rincón Zambrano, defendió la decisión en una carta abierta, afirmando que “no existen destinos menores o sin importancia” cuando se trata de proteger vidas y defender la democracia. La redistribución responde a un análisis técnico y estratégico, que busca fortalecer las capacidades operativas en zonas de mayor vulnerabilidad, con el fin de anticipar amenazas y responder de manera efectiva. Esta estrategia forma parte del plan ‘Seguridad, Dignidad y Democracia’, vigente desde 2024, y refleja el compromiso institucional de garantizar la presencia del Estado en regiones clave para la estabilidad social y la protección de derechos fundamentales. La decisión fue criticada por algunos oficiales en proceso de traslado, aunque la Policía reafirmó que los movimientos son decisiones técnicas y estratégicas destinadas a responder a los desafíos actuales, con un enfoque en transparencia y responsabilidad.