La industria agrícola global está experimentando una transformación impulsada por robots equipados con inteligencia artificial, diseñados para abordar la escasez de mano de obra y mejorar la eficiencia en los campos. Se estima que el mercado de estos dispositivos podría superar los 100,000 millones de dólares en los próximos ocho años, motivado por el aumento en los costos laborales y el respaldo gubernamental a la automatización.
Uno de los innovadores desarrollos en este ámbito es el 'Perro robot' creado por Frutas AI, empresa que busca optimizar tareas de supervisión en cultivos. Este robot, en forma de perro, está diseñado para recopilar datos sobre la salud y el rendimiento de los cultivos en huertos de menos de 1.5 metros de altura, como los de arándanos, eliminando la necesidad de inspecciones manuales fila por fila.
El 'Agronomist Robot Dog' puede operar de manera autónoma en terrenos irregulares y fangosos gracias a una marcha bioinspirada que calcula en milisegundos la estabilidad en cada paso. Utiliza visión por computador en 3D para analizar plantas, identificar filas que requieren atención y recopilar datos en minutos, tarea que manualmente tomaría horas.
Este robot ofrece una cobertura total del 100% de las fincas, en contraste con los agrónomos tradicionales que inspeccionan solo el 1%. La implementación de esta tecnología ha demostrado reducir errores en ajustes y aumentar la precisión en parámetros como tamaño, color y uniformidad de la fruta, como se evidenció en ensayos en viñedos chilenos en 2025.
Los agricultores pueden controlar y monitorear el robot a través de aplicaciones móviles, ajustando rutas y supervisando en tiempo real, lo que permite una gestión más eficiente y reduces costos operativos y desperdicios. Sin embargo, el robot requiere caminos despejados y funciona mejor en terrenos con buena conectividad, ya que almacena los datos en la base cuando no tiene señal.
A pesar de ciertos desafíos en terrenos con obstáculos o conectividad limitada, expertos como Iyer consideran que estos robots representan una evolución constante que se adaptará a las particularidades de cada finca. La incorporación de estos dispositivos marca un cambio decisivo en la gestión agrícola, facilitando la atracción de nuevas generaciones hacia una agricultura más tecnificada y eficiente.