La periodista Marisel Linares llamó al abogado César Nakasaki en la madrugada del 18 de febrero, pocas horas después del trágico atropello y fallecimiento de Lizeth Marzano, según confirmó el propio letrado. Durante una entrevista en 'Siempre a las ocho con Milagros Leiva', Nakasaki detalló que Linares, conocida públicamente por su trabajo en programas de televisión, se comunicó aproximadamente a las 6:30 de la mañana, en un momento en que aún no asumía formalmente su defensa al joven Adrián Villar.
El abogado recomendó realizar análisis toxicológicos en un laboratorio privado, aunque sugirió que lo preferible sería que las pruebas las realizara la Policía Nacional para garantizar su validez jurídica. La llamada revelada genera cuestionamientos sobre el conocimiento y las acciones inmediatas de Linares, ya que en ningún momento se sugirió entregar a Villar a las autoridades, sino proteger los resultados médicos y evitar que sean utilizados en su contra.
Paralelamente, la periodista había tenido reuniones con familiares de la víctima, incluyendo a Francesca Montenegro y su padre, poco después del incidente, en un esfuerzo por definir una estrategia legal frente a la investigación en curso.
El involucramiento de Nakasaki en la defensa de Villar ha supuesto un giro en el caso. Tras la renuncia de su anterior abogado y la presión mediática, Nakasaki confirmó que Villar se ha declarado culpable de homicidio culposo, abandono de persona en peligro y fuga tras el accidente.
El letrado señaló que, según su análisis, el proceso judicial ya no gira en torno a la inocencia del joven, sino en determinar la sanción apropiada según la ley mexicana. Nakasaki expresó que apoya una sentencia condenatoria, aunque explicó que las penas podrían reducirse o suspenderse, dependiendo de las agravantes y las circunstancias del caso.
Su hijo, César Nakasaki Seminario, también abogado del equipo legal, indicó que el delito de homicidio culposo podría conllevar de 4 a 8 años de prisión, pero si se añade la agravante de fuga, la sentencia aumentaría en aproximadamente un año. Sin embargo, según el Código Penal, si no hay reincidencia ni peligro de fuga, la condena podría ser suspendida.
En cuanto a las circunstancias del accidente, la defensa sostiene que Villar se quedó dormido por fiebre y malestar estomacal, explicando así la pérdida de control del vehículo. La policía, sin embargo, cuestiona esta versión, pues Villar no se sometió a una prueba de alcoholemia oficial, y en estos casos se presume positivo si la persona se niega a realizarla.
Nakasaki también relató que Villar, tras el shock del accidente, regresó voluntariamente al lugar, sin entender completamente la gravedad de lo ocurrido, y que fue la familia quien, finalmente, optó por asumir su responsabilidad. El abogado afirmó que no se busca evadir la justicia, sino que el proceso siga normalmente.
Mientras tanto, Linares enfrenta una investigación por presunto encubrimiento y por ser titular del vehículo involucrado en el accidente. Ella debía declarar en la División de Accidentes de Tránsito de la Policía, pero la diligencia fue suspendida sin una fecha definida. La defensa argumenta que la periodista no es la propietaria formal del vehículo, y que en un principio desconocía la gravedad del hecho, alegando que Villar solo le comentó que tuvo un incidente con un scooter, sin mencionarle la muerte de la víctima.
La familia de Lizeth Marzano, diversos colectivos y la opinión pública exigen justicia y sanciones ejemplares. La demora en la entrega del vehículo, la falta de información y el papel de Linares en los hechos han dificultado la investigación. La fiscalía continúa con el proceso, mientras la sociedad sigue atenta a los avances y a las respuestas legales que enfrentan tanto Villar como Linares.