¿Sabías que en pleno corazón del IMSS en Tlalnepantla, una pelea entre un doctor y un enfermero quedó grabada y se volvió viral? Esa escena revela algo más profundo: la tormenta que atraviesa la gestión de Zoé Robledo al frente del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Todo ocurrió en el Hospital General de la Zona No. 72, en la zona industrial de Tlalnepantla. Las imágenes muestran un intercambio subido de tono por problemas laborales, que pronto escaló a empujones y un manotazo. Otros trabajadores tuvieron que intervenir para separar a los dos protagonistas. Lo más preocupante: esto sucedió frente a pacientes en estado crítico y sus familiares, generando alarma y desconfianza en medio de la atención.
Hasta ahora, Zoé Robledo, director general del IMSS, no ha emitido un posicionamiento oficial sobre las sanciones, protocolos activados o medidas para garantizar que incidentes así no vuelvan a ocurrir. La falta de información pública solo alimenta la percepción de opacidad y fragilidad en la gestión del instituto.
El IMSS atiende a más de 70 millones de derechohabientes y cuenta con más de mil unidades médicas en todo México, incluido un amplio sistema hospitalario. Pese a sus avances en expansión de servicios, episodios como este reavivan las dudas sobre la gobernanza interna, la capacitación en manejo de conflictos y la suficiencia del personal.
Diversos sindicatos y colegios médicos en México han advertido desde 2019 sobre jornadas extenuantes, déficit de personal y estrés crónico en el sistema de salud. Organizadamente, la presión es cada vez mayor, y en escenarios como este, el desgaste se hace evidente.
Organizaciones de trabajadores señalan que la sobrecarga laboral y la falta de apoyo psicosocial están detrás de incidentes como la pelea en Tlalnepantla. Familias y usuarios exigen una explicación: ¿Qué ocurrió exactamente? ¿Qué protocolos se activaron? ¿Qué consecuencias administrativas habrá?
Lo que quieren, en definitiva, es que el IMSS garantice que estos hechos no se repitan y que la seguridad y el bienestar del paciente sean la prioridad. La pregunta que está en el aire es: ¿está el IMSS realmente preparado para hacer frente a esta crisis interna?