Patricia Hearst, de heredera millonaria a guerrillera urbana durante su secuestro en 1974

04/02/2026 00:30 | 2 min de lectura

Patricia Hearst, de heredera millonaria a guerrillera urbana durante su secuestro en 1974

Patricia Campbell Hearst, heredera de la familia Hearst ligada al imperio de medios de William Randolph Hearst, fue secuestrada el 4 de febrero de 1974 en la Universidad de Berkeley, California, cuando tenía 19 años y vivía con su novio. La joven fue sacada a punta de pistola por una pareja armada en su departamento, en un secuestro que inicialmente se creyó extorsivo pero cuya motivación real sorprendió a todos.

Horas después, una agrupación guerrillera urbana autodenominada Ejército Simbionés de Liberación anunció que había secuestrado a Hearst para luchar contra lo que calificaron como 'la dictadura corporativa' en EE. UU., vinculándola a una supuesta familia de poder que gobernaba en las sombras. La acción fue un golpe de sorpresa para las fuerzas de inteligencia, ya que desconocían la existencia de este grupo.

El FBI intervino rápidamente, pero sin éxito en la identificación de los captores ni en localizar a Patricia, quien fue enviada a través de grabaciones de audio con demandas variadas. La primera exigencia fue la liberación de dos presuntos miembros del grupo arrestados por asesinato. La única respuesta del grupo fue rechazar las negociaciones.

Tras cambiar sus demandas a la inversión en programas sociales, Patty fue grabada diciendo en una nueva comunicación que se había unido al grupo y adoptó el alias 'Tania', nombre que recuerda a figuras guerrilleras latinoamericanas. La guerrilla realizó un asalto a un banco en San Francisco, donde Patty fue vista con armas en mano, y emitió una fotografía vestida con ropa de combate y portando una ametralladora, que circuló mundialmente.

Su imagen y su activismo radical la convirtieron en una de las fugitivas más buscadas de Estados Unidos. Participó en otros asaltos, incluyendo una pelea en una tienda deportiva en la que disparó contra un perseguido y la policía, en medio de tiroteos que culminaron con la destrucción de una de las bases del grupo, donde perecieron múltiples miembros.

Luego de casi un año y medio prófuga, fue capturada en 1975 en San Francisco. En 1976, en un juicio mediático, se le acusó formalmente de delitos relacionados con su participación en los delitos de terrorismo y robos. La defensa alegó que sufrió un síndrome de Estocolmo, un trastorno psicológico en el que la víctima desarrolla empatía con su captor, pero esto no evitó que recibiera una condena de 35 años; la pena fue reducida a 22 meses por el presidente Jimmy Carter.

Tras salir en libertad en 1979, Patricia Hearst intentó retomar su vida pública. Escribió memorias, se casó, tuvo hijos y explotó su faceta artística participando en algunas películas, aunque sin gran éxito crítico. Además, participó en obras benéficas y fundaciones para ayudar a niños con SIDA.

En 2001, el entonces presidente Bill Clinton le otorgó un indulto que cerró oficialmente su polémico capítulo. Actualmente vive discretamente en Nueva York y Connecticut, dedicándose a la crianza de perros, lejos del ojo público y de la atención mediática que rodeó su historia durante décadas.

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