El Parlamento de Uruguay se prepara para ratificar en las próximas semanas el acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea, convirtiéndose en el primer país del bloque en hacerlo. Una comisión especial creada durante el receso de verano analiza el alcance del tratado, que cuenta con amplio respaldo en la Cámara de Senadores, donde la votación está prevista para el miércoles 25 de febrero, y en la Cámara de Diputados, cuya aprobación se espera para el día siguiente.
El canciller uruguayo, Mario Lubetkin, informó que la mayoría del Parlamento apoyará la ratificación del acuerdo, destacando la importancia de la aprobación rápida para mantener a Uruguay a la vanguardia en la región en materia de integración comercial. Lubetkin presentó a legisladores de distintas fuerzas políticas el martes, recibiendo preguntas de la oposición y comprometiéndose a regresar el lunes con respuestas en conjunto con el ministro de Economía, Gabriel Oddone.
El acuerdo, cuyo proceso de aprobación ya fue iniciado en Argentina con la aprobación de sus diputados, será sometido a una revisión final en Uruguay en un proceso que también contempla la evaluación de los efectos en los sectores productivos del país, con miras a una preparación que culminará en 2026. El gobierno uruguayo enfatiza que se deben considerar todas las medidas para evitar impactos adversos y garantizar que ningún sector quede rezagado en el proceso de integración.
Partidos políticos de oficialismo y oposición han acordado cerrar febrero con la firma del acuerdo, lo que permitirá incluso impulsar acciones conjuntas para pressionar a la Unión Europea en la implementación de los compromisos.
Aunque la mayor parte del espectro político respalda el tratado, algunos sectores como la agrupación Identidad Soberana, liderada por Gustavo Salle, han expresado rechazo y califican el acuerdo de negativo, vinculándolo con intereses de empresas multinacionales y teorías conspirativas. Otros opositores, como Pedro Bordaberry del Partido Colorado, señalan que aún quedan cuestiones importantes por resolver, incluyendo salvaguardias que podrían poner en riesgo los intereses nacionales.
Este proceso refleja un consenso en el parlamento uruguayo, con excepciones que expresan críticas fundamentadas en diferentes perspectivas, y subraya el compromiso del país por consolidar su participación activa en el tratado regional y en los diálogos internacionales sobre comercio y cooperación.
La ratificación en Uruguay marcará un paso clave en la implementación del acuerdo, además de posicionar al país como pionero en la integración comercial en la región del Mercosur.