Pampa Energía cerró 2025 con un aumento del 28% en sus reservas probadas en Vaca Muerta y extendió su horizonte de explotación a diez años, consolidándose como un actor clave en el sector energético argentino. La compañía reportó un incremento del 32% en la producción de petróleo y gas, alcanzando 296 millones de barriles equivalentes en reservas al cierre del cuarto trimestre, y superando los USD 2,000 millones en facturación anual, lo que refleja un sólido crecimiento en sus capacidades de inversión.
El avance en reservas fue posible gracias a la reposición equivalente a tres veces su producción anual, permitiendo ampliar el periodo de explotación de ocho a diez años. Este crecimiento se apoya en el desarrollo continuo de proyectos en Vaca Muerta, especialmente en la fase inicial de Rincón de Aranda, en línea con su plan de expansión.
Desde el punto de vista operativo, la producción total de hidrocarburos de la compañía creció un 32% respecto a 2024, fortaleciendo su posición en el mercado argentino de recursos energéticos.
En el ámbito de generación eléctrica, el EBITDA del segmento alcanzó los USD 111 millones en el cuarto trimestre, un incremento del 28% frente al mismo periodo del año anterior, resultado de mejoras operativas y del autoabastecimiento de gas en las centrales térmicas de Loma de la Lata y Genelba.
Gustavo Mariani, CEO de Pampa Energía, destacó que estos resultados reflejan los beneficios de los nuevos lineamientos en generación implementados por la compañía, que consideran un paso importante hacia una mayor previsibilidad y estabilidad en el mercado eléctrico argentino, favoreciendo futuras inversiones.
Las ventas trimestrales alcanzaron USD 507 millones, un aumento del 16% comparado con el cuarto trimestre de 2024. La facturación anual totalizó aproximadamente USD 2,000 millones, creciendo un 7% en comparación con el año anterior, mientras que el EBITDA ajustado fue de USD 230 millones, con un aumento del 26% interanual.
Asimismo, en noviembre de 2025, Pampa Energía realizó la emisión de un bono internacional por USD 450 millones, a una tasa del 7.75% y con un plazo de 12 años, el más largo en la historia de una empresa privada argentina. Esta operación permitió extender el perfil de vencimiento de la deuda a casi ocho años y mejorar la estructura financiera, en línea con su estrategia de inversión y sostenibilidad financiera.
Los resultados del cuarto trimestre y del cierre de 2025 muestran avances en todas las áreas clave de la empresa, destacando su crecimiento operacional, comercial y financiero, en un contexto de reglas de mercado más predecibles y favorables para su desarrollo.