La tensa confrontación entre la senadora Paloma Valencia, del Centro Democrático, y la representante María José Pizarro, del Pacto Histórico, evidenció las profundas diferencias ideológicas y el ambiente de polarización que caracteriza la campaña electoral actual en Colombia. La disputa se inició cuando Valencia calificó a Iván Cepeda, senador y candidato del Pacto Histórico, como un 'comunista convencido' formado en la URSS y perfeccionado en Cuba, lo que generó la respuesta de Pizarro en redes sociales.
Pizarro le pidió a Valencia que elevara el nivel de sus argumentos y criticó el bajo nivel del discurso de la derecha política. La respuesta de la senadora del Centro Democrático no se hizo esperar y la retó a debatir sobre temas como la paz total, salud, educación o pensiones, destacando que ella y otros precandidatos sí participan en diálogos y debates con diferentes actores políticos e intelectuales.
Valencia acusó a Cepeda de tener ideas caducas y mal fundadas, y afirmó que se está abriendo a debates oficiales con todos los sectores políticos. Ambos mantienen posturas opuestas: Valencia defiende la línea dura del uribismo y la seguridad democrática, mientras que Cepeda, exmiembro del equipo negociador del Gobierno en el fallido proceso de paz con el ELN, enfoca su trabajo en derechos humanos y activismo social.
En declaraciones a Caracol Radio, Valencia describió que un eventual gobierno de Cepeda sería perjudicial para Colombia y cuestionó las acciones del Gobierno actual, acusando intentos de socavar instituciones a través de consultas populares y tensiones constitucionales.
Este enfrentamiento se produce en medio de las encuestas, que muestran a Cepeda como uno de los favoritos en la izquierda, y cuando Valencia participa en La Gran Consulta por Colombia, el proceso que elegirá al candidato de la coalición de derecha para las elecciones presidenciales del 2026. Las diferencias entre ambos también se reflejan en propuestas económicas y sociales: Cepeda apuesta por reformas profundas en salud, pensiones y tierra, con un enfoque en un capitalismo redistributivo, mientras Valencia rechaza estas ideas y defiende la libertad de empresa y un recorte del gasto público, comparando los modelos propuestos por Cepeda con los de Cuba y Venezuela.