Desde el 23 de diciembre, la familia de Marco, un niño de dos años que sufre una miocardiopatía dilatada, vive un clima de incertidumbre en Nápoles. La esperanza de un trasplante en el Hospital Monaldi se convirtió en una pesadilla cuando, tras recibir un órgano procedente de Bolzano, el corazón no funcionó debido a daños en su transporte, ocasionando un fallo fulminante. La intervención inicial fue complicada, al presentar problemas en el órgano trasplantado, lo que llevó a mantener a Marco en coma farmacológico y conectado a un ECMO para sostener sus funciones vitales.
Actualmente, Marco lleva 50 días en estado de coma inducido. Su condición se ha agravado por el fallo progresivo en sus pulmones y su hígado, en medio de una investigación en curso. La Fiscalía de Nápoles ha abierto un expediente para analizar posibles errores en el protocolo del trasplante, suspendiendo temporalmente los programas pediátricos y apartando a profesionales involucrados.
La madre del niño, Patrizia, exige una solución urgente y concreta: un nuevo corazón en menos de 48 horas para salvar a su hijo, quien ahora está en la lista europea de espera para trasplantes pediátricos. Mientras, ella pasa la mayor parte del tiempo en la unidad de cuidados intensivos, rodeada de sus otros dos hijos y con la esperanza de que aún exista un milagro. La familia no busca culpables, solo la recuperación de Marco, cuya vida pende de un hilo y cuya historia ha causado conmoción en la comunidad médica y social de Nápoles.