El caso de Erika Jimena Moreno, de 22 años, ocurrido en Tunja, Boyacá, sigue en investigación tras su hallazgo sin vida el 4 de enero de 2026 en su apartamento. Su pareja sentimental fue detenido días después y enfrenta un proceso judicial por feminicidio, mientras su cuerpo fue encontrado envuelto en cobijas y sábanas. Según el relato de su padre, Faustino Moreno, la última vez que vio a Erika fue la madrugada del 29 de diciembre de 2025, cuando salió de la casa de sus padres, y las cámaras de seguridad registraron su ingreso al apartamento esa tarde alrededor de las cinco. La comunicación con la joven comenzó a cambiar en los días siguientes, con mensajes cortos y respuestas que expresaban estar bien, aunque la dejaron de responder. El 4 de enero, Faustino Moreno acudió con la Policía y encontró el cuerpo de su hija en una habitación, donde notó un olor fétido y reconoció las zapatillas de Erika. La investigación revela que el presunto feminicida, Walter Camilo Rojas, permaneció en el apartamento varios días después del crimen, en aparente convivencia con el cuerpo y enviando mensajes haciéndose pasar por ella. La policía pudo capturarlo en Bogotá tras más de 216 horas de seguimiento y análisis de cámaras. Rojas, quien tiene antecedentes por agresión, no aceptó los cargos y está en prisión preventiva. Faustino Moreno informó que Erika había manifestado su intención de terminar la relación y que había recibido amenazas, incluyendo un mensaje de su pareja que decía "Me la voy a llevar" dirigido a la hermana de la víctima. La pequeña hija de Erika, de dos años, permanece bajo el cuidado de sus abuelos maternos, en un proceso de tutela. El padre exige justicia y que la ley se aplique conforme a derecho, tras expresar su deseo de que se castigue al responsable. El caso reitera la necesidad de denunciar cualquier acto de violencia contra las mujeres a través de la línea 155 y otros canales oficiales, ya que la investigación continúa en etapa judicial mientras se esperan los resultados de Medicina Legal.