Christine Clark, de 64 años, encontró un fósil prehistórico durante una caminata en la Isla Sagrada (Lindisfarne), Inglaterra, el 26 de diciembre pasado. La mujer, aficionada a la arqueología, identificó un pequeño guijarro con una forma inusual que le recordó una sonrisa, lo que la llevó a compartir la imagen en una página de Facebook especializada en identificación de fósiles. La respuesta fue rápida, y miles de usuarios confirmaron que se trataba de un fósil de un animal marino de hace aproximadamente 500 millones de años.
El Servicio Geológico Británico (BGS) confirmó que el fósil corresponde a un crinoideo, uno de los animales marinos más antiguos conocidos. El crinoideo, también llamado “lirio de mar”, es un organismo que surgió en el período Cámbrico y aún existen especies vivas en la actualidad. El fósil fue encontrado en la formación de Alston, una roca caliza con una antigüedad estimada en 350 millones de años. Según explicó el paleontólogo Dr. Jan Hennissen, del BGS, el fósil presenta un tallo compuesto por pequeños discos, llamados osículos, que en esta muestra parecen estar articulados y curvados, formando una figura que asemeja una boca.
La particularidad del hallazgo es que, en lugar de las tradicionales cuentas fosilizadas del patrón San Cuthbert, esta pieza exhibe un aspecto curvado que recuerda una sonrisa, razón por la cual Clark la llamó la “piedra sonriente”. La Isla Sagrada, conocida también por sus seguidores como la cuna del cristianismo en Inglaterra y por sus fósiles únicos, sigue siendo un popular destino para los amantes de la paleontología y la historia natural.
Este descubrimiento aporta nuevos datos sobre la vida marina prehistórica y demuestra el valor de la observación cuidadosa en sitios con ricos registros fósiles, como en Lindisfarne. La pieza se suma a la larga tradición de hallazgos fósiles en la región, fundamentales para entender la evolución de los animales marinos en la Tierra durante millones de años.