Una investigación del Baycrest, institución líder en envejecimiento y salud cerebral, ha demostrado que los movimientos oculares, especialmente las sacádicas, están estrechamente relacionados con la recuperación en tiempo real de recuerdos episódicos en humanos. Las sacádicas son movimientos rápidos que cambian la fijación visual, variando en amplitud desde pequeños movimientos al leer hasta grandes desplazamientos al mirar un entorno.
Este hallazgo amplía la comprensión de la memoria y puede ser clave en el diagnóstico precoz de enfermedades neurodegenerativas como la demencia, además de mejorar intervenciones en trastornos como el trastorno de estrés postraumático (TEPT). El estudio, publicado en la revista Cognition y dirigido por la doctora Jennifer Ryan y el doctor Brian Levine del Instituto de Investigación Rotman de Baycrest, analizó cómo los comportamientos oculares espontáneos facilitan la evaluación cognitiva no invasiva.
Participaron 91 adultos jóvenes sanos que recorrieron una exposición de arte durante dos sesiones de 10 minutos en Toronto. Una semana después, los participantes recordaron libremente esa experiencia frente a una pantalla vacía mientras un sistema de seguimiento ocular registraba sus movimientos. Los resultados indicaron que al recordar detalles específicos del evento—como lo que vieron, oyeron o sintieron—los movimientos oculares aumentaban antes del recuerdo y disminuían tras éste. Esta dinámica no se presentaba al recordar información general o no relacionada con experiencias concretas.
El análisis del tiempo reveló una correlación clara entre los movimientos oculares y la recuperación de recuerdos visuales y espaciales. Según Levine, la sincronización de estos movimientos con los recuerdos en escala de milisegundos ayudó a entender cómo se desarrolla la memoria en tiempo real. Los autores destacan que estos hallazgos sugieren que los movimientos oculares no solo acompañan el proceso de recuerdo, sino que lo preceden, indicando su papel activo en la reconstrucción cerebral de las memorias.
Este avance subraya la importancia de estudiar en profundidad los mecanismos de recuperación de la memoria y desarrolla potenciales herramientas clínicas para evaluar la salud cerebral con mayor sensibilidad. Dado que la memoria autobiográfica puede verse afectada en etapas tempranas de enfermedades como la demencia, estos métodos podrían facilitar diagnósticos más precoces. Además, principios similares podrían aplicarse en el tratamiento del TEPT, donde los recuerdos traumáticos vuelven de forma vívida y persistente, y las intervenciones buscan reducir su impacto emocional.
Los autores enfatizan la necesidad de estudios longitudinales para determinar cómo evolucionan estos patrones oculares en el envejecimiento y en enfermedades neurodegenerativas, y si pueden servir como indicadores tempranos de deterioro cognitivo. El equipo, liderado por Ryan Barker, estudiante de doctorado en Baycrest y la Universidad de Toronto, junto con la doctora Jennifer Ryan, concluye que comprender estos mecanismos abre nuevas vías para el diagnóstico y tratamiento de alteraciones en la memoria.