¿Qué pasa cuando un servicio tradicional se enfrenta a unidades clandestinas que invaden su espacio? La tarde de este lunes, en Teoloyucan, Estado de México, una reunión de mototaxistas con más de 20 años de historia se convirtió en un contundente reclamo. Millones de habitantes se quedaron en medio del enfrentamiento: el motivo, exigir el retiro de mototaxis no reconocidos y detener una invasión de rutas que ha causado caos en las calles.
Desde hace meses, la tensión ha ido en aumento. La Avenida Hidalgo y la calle Dolores, en el corazón del municipio, se convirtieron en escenarios de bloqueos y daños viales, afectando la circulación y la vida diaria. ¿Qué está en juego aquí? La legitimidad del transporte público y la protección de los mototaxistas tradicionales.
Alejandra García, lideresa del movimiento, no se guarda nada: denuncia que esas unidades moradas no pertenecen a Teoloyucan ni están autorizadas por las autoridades de Movilidad. Para ella, la presencia de estos vehículos ha sido un golpe directo al trabajo de los mototaxistas locales, que llevan más de dos décadas operando en la zona.
¿Y qué dice el gobierno local? La respuesta todavía no ha llegado, pero los manifestantes esperan una solución concreta del alcalde Luis Domingo Zenteno Santaella. La exigencia es clara: que se retire la concesión a estas unidades ilegales y que se respete el reconocimiento de las rutas tradicionales.
Por su parte, otros líderes de mototaxistas, como Luis Castañeda, advierten que las afectaciones económicas son evidentes. “No aceptaremos más retrasos”, puntualizó, asegurando que llevan más de 20 años brindando el servicio y que es momento de respetar las rutas originales.
La protesta, sin embargo, no solo ha generado opiniones divididas entre los mototaxistas. Algunos residentes, como Silvia Reséndiz, expresaron su preocupación por el aumento de unidades, argumentando que llenan las calles, contaminan y generan riesgos viales, sin mencionar la saturación del tráfico.
Otros vecinos, como Carlos Reyes, evidencian molestias con la tarifa y prácticas que califican como abusivas, comparándolas con las de una combi, pero elevando los precios por paradas y trayectos. La tensión crece, y la autoridad municipal aún no ha tomado una postura oficial, dejando a las calles de Teoloyucan en un enigma: ¿Será posible una solución? Mientras tanto, el bloqueo y la incertidumbre mantienen a la ciudad en stand-by.