Un tribunal en Argentina dictaminó que un médico debe indemnizar con más de 20 millones de pesos a una joven que sufrió complicaciones tras someterse a una cirugía estética en Buenos Aires en diciembre de 2020. La resolución judicial atribuye al profesional una serie de negligencias durante la intervención, el seguimiento posoperatorio y la atención postquirúrgica, que provocaron daños físicos y emocionales en la paciente de 23 años.
La joven, que contactó al médico a través de redes sociales, se sometió a una abdominoplastia con lipotransferencia en una clínica porteña. Tras ser dada de alta horas después del procedimiento, comenzó a experimentar dolores intensos y complicaciones en la cicatrización, por lo que buscó ayuda médica en varias ocasiones sin recibir atención adecuada. La clínica y el médico incurrieron en incumplimientos: el personal médico no respondió a sus reiteradas llamadas, los drenajes permanecieron más tiempo del recomendado y, ante signos de infección, no se le brindó el seguimiento adecuado.
El diagnóstico final reveló que el daño estético afectó significativamente su calidad de vida, incluso provocando cambios en su actividad laboral y personal, como el cierre de su emprendimiento y dificultades en el cuidado de su hija. La demanda judicial, promovida por la joven, incluyó reclamos por incapacidad psicofísica, gastos médicos, tratamiento psicológico, daño moral y daño estético, por un monto inicial de más de 12 millones de pesos, que fue aumentado por el tribunal.
Durante el proceso, aseguradoras vinculadas al profesional y a la clínica argumentaron que no se cumplió con los requisitos para la denuncia y limitaron su responsabilidad económica. La clínica afirmó que solo facilitó las instalaciones y que la cirugía fue realizada por un médico externo, quien también defendió que su obligación era de medios, no de resultados garantizados.
El fallo se fundamenta en que la responsabilidad del cirujano se sustenta en su obligación de actuar con la diligencia y las mínimas prácticas médicas exigidas, considerando que en procedimientos estéticos la carga de prueba recae en el profesional. Además, las peritajes médicos confirmaron que la falta de un consentimiento informado completo y registros clínicos adecuados contribuyeron a los daños.
Una perita especializada en cirugía estética indicó que la técnica utilizada y la ausencia de controles adecuados generaron una cicatriz con una incapacidad del 11%, además de recomendar una intervención correctiva, cuyo costo estimado oscila entre 3,500 y 4,500 dólares estadounidenses. Por otra parte, una evaluación psicológica determinó que la paciente presentaba una incapacidad permanente del 15%, debido a trastorno adaptativo crónico que afectó su bienestar emocional y relaciones personales.
El tribunal también consideró que la información proporcionada por el médico fue insuficiente y que la historia clínica no evidenció un seguimiento adecuado, factores que agravaron la responsabilidad profesional y justificaron la condena. La clínica fue eximida de responsabilidad, ya que no mantenía relación laboral con el cirujano y la atención se concertó directamente con la paciente mediante contacto privado.
Finalmente, la sentencia establece una indemnización total de 20 millones 980 mil pesos, que incluye conceptos por daño moral, psicológico, gastos médicos, movilidad y honorarios profesionales. Además, la aseguradora del médico está obligada a responder hasta el límite de la póliza, y la resolución especifica que las sumas se ajustaron al valor vigente en la fecha del fallo con intereses.
El juez destacó que esta compensación busca reparar el daño emocional y estético causado, reconociendo que la confianza en la profesionalidad del cirujano es fundamental en procedimientos estéticos y que las fallas en la atención deben ser debidamente compensadas, en reconocimiento del impacto en la calidad de vida de la demandante.