Durante la última emisión de MasterChef Celebrity, Marixa Balli vivió un momento de alta tensión tras recibir severas críticas del jurado por su plato elaborado con grillos, ingrediente en el que mostró resistencia. La participante expresó su malestar y admitió que las valoraciones negativas afectaron su ánimo, afectando su motivación para seguir en el programa.
En la dinámica del reto, los concursantes prepararon platos con ingredientes poco convencionales, como grillos y larvas. Balli presentó unas croquetas llamadas 'grilletas', hechas principalmente con grillos, pero se negó a probarlas durante la defensa, a pesar de las insistencias del jurado. Germán Martitegui comentó que las croquetas tenían una textura dura y no lograban ser un plato agradable, sugiriendo la necesidad de complementar con una salsa o bebida; Donato de Santis también cuestionó la preparación, señalando que, aunque la propuesta era original, el resultado no fue satisfactorio.
Tras escuchar las críticas, Balli manifestó su desánimo ante sus compañeros, diciendo: “Siento que desde hace un tiempo vengo teniendo malas devoluciones, entonces me sacaron las ganas de cocinar”. Este episodio evidenció cómo las evaluaciones del jurado impactan emocionalmente a los concursantes.
El programa, conocido por sus desafíos culinarios inusuales que generan presión y respuestas emocionales, ha enfrentado episodios similares en el pasado con la preparación de insectos. La reacción de Balli refleja el desgaste emocional que enfrentan los participantes cuando las críticas reiteradas afectan su confianza y motivación.
En otra ocasión, la empresaria ya protagonizó un intenso intercambio con Martitegui durante una prueba de platos picantes, en la que el chef cuestionó sus técnicas y decisiones, afectando aún más su estado emocional. Martitegui también criticó duramente su técnica para cocinar la bondiola, señalando que la preparación resultaba en una carne hervida y no sellada, además de reprocharle la forma en que preparaba la espinaca.
Finalmente, Martitegui le entregó el delantal negro, eliminándola automáticamente y recibiendo una reacción de resignación por parte de Balli, quien afirmó: “Hice un esfuerzo, hice lo mejor que pude”. El jurado valoró la capacidad de Balli para corregir su rumbo en el último momento, aunque con advertencias respecto al sabor y presentación. El impacto de estas críticas fue evidente, reflejando el alto nivel de exigencia del certamen y el desgaste emocional que enfrentan los concursantes en su proceso de aprendizaje y competitividad.