Mariano Mortara, abogado de 51 años, busca repetir el cruce a nado del Río de la Plata

06/02/2026 23:00 | 2 min de lectura

Mariano Mortara, abogado de 51 años, busca repetir el cruce a nado del Río de la Plata

Mariano Mortara, abogado de 51 años nacido en Colón, Buenos Aires, se prepara para volver a cruzar a nado el Río de la Plata, una hazaña que ya realizó en marzo de 2020. La travesía, considerada una de las más destacadas en la historia por su dificultad y resistencia, está en sus planes como parte de su continua búsqueda de desafíos acuáticos.

Durante su entrenamiento, Mortara realiza sesiones de preparación que incluyen la lectura de corrientes, administración del cansancio y adaptación a condiciones similares a las de la larga distancia, con un enfoque en la resistencia física y mental. A pesar de su edad, afirma sentirse en plena forma y sin percibirla como un obstáculo. "Mantenerse activo me hace sentir joven", comentó.

Su historia en el deporte acuático comenzó en su infancia en el Aero Club Colón y se afianzó en la universidad, donde practicaba natación en aguas abiertas junto a otras disciplinas como el triatlón. Tras años compitiendo en various eventos en ríos, lagos y el mar, Mortara optó por enfocarse en la natación en aguas abiertas, valorando la libertad y el entorno natural.

Su experiencia abarca cruces en diferentes partes del mundo, incluyendo el Canal de la Mancha, el Lago Nahuel Huapi, el Río de la Plata y el Estrecho de Gibraltar; además, ha participado en diversas carreras río arriba en Argentina, con distancias que varían entre 30 y 88 kilómetros. Próximamente, planea competir en la travesía entre la Isla del Sol y la Isla de la Luna en el Lago Titicaca, a 3,800 metros de altitud.

Para el cruce del Río de la Plata, Mortara entrena con especial atención al volumen y a mantener la mente adaptada a nadar en jornadas prolongadas que pueden extenderse más allá de las seis horas de una travesía típica, incluyendo patrones de alimentación y recuperación.

Sobre la importancia de la mentalidad, comparte que en una ocasión, a pesar de una contractura dolorosa, decidió seguir nadando más de diez horas. La experiencia refleja su filosofía: afrontar cada desafío con respeto por el agua, espíritu de aventura y disciplina.

Su motivación va más allá del logro físico; describe el acto de nadar en la noche, bajo las luces de Colonia en el Río de la Plata, como una experiencia meditativa que le brinda inspiración, creatividad y un momento de introspección.

El cruce a nado del Río de la Plata sigue siendo su gran objetivo, una prueba de resistencia que combina preparación física, mental y una pasión por los desafíos acuáticos.

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