La senadora María Fernanda Cabal volvió a generar controversia al pronunciarse sobre el concepto de ‘feísmo’ en la política y la apariencia física, en un video compartido en TikTok en el que aparece preparándose para una aparición pública. Sus declaraciones, que desataron debates en redes sociales, la posicionan en el centro de una discusión sobre las expectativas estéticas en figuras públicas.
En el video, que muestra a Cabal en su proceso de arreglo personal, la legisladora expresó que ‘el feísmo es que una mujer quiera parecer un pequeño monstruo’, y amplió su definición señalando que ‘el feísmo vuelve lo feo como si fuera lo normal’. Según su perspectiva, este fenómeno ‘es antinatural, es antiespíritu’ y relacionó el tema con experiencias y fenómenos sociales, incluyendo el paro social en Chile y la destrucción urbana, que calificó como acciones ‘romantizadas’ por ciertos sectores.
Cabal también criticó la tendencia a difuminar los límites del arte y la estética, asegurando que en las calles predominan grafitis inmundos, en contraste con las obras que aportan belleza y armonía visual, y afirmó que el objetivo de estos actos es generar sentimientos de soledad y miedo en las personas. Consideró que la ‘normalización de lo anormal’ busca sembrar desesperanza y desolación en la sociedad.
En referencia a las mujeres, la senadora fue tajante al decir que ellas desean ‘verse lindas siempre, no horrorosas’, reafirmando su postura conservadora sobre la apariencia y la estética. Sus declaraciones fueron recibidas con reacciones diversas en redes: algunos usuarios apoyaron su visión, mientras que otros la criticaron por ser conservadora y excluyente.
Un comentario destacado expresó que ‘el fascismo instrumentaliza la belleza para eliminar la diversidad y estetizar la violencia, imponiendo normas sobre qué es bello y qué no’, cuestionando la relación que Cabal establece entre belleza y ‘feísmo’. Por otro lado, algunos seguidores manifestaron sorpresa y apoyo, con comentarios como ‘Me estás empezando a caer bien’ o ‘Eres un personaje muy agradable’.
Las palabras de la senadora generan un debate abierto sobre los estándares estéticos en la política y el papel de la apariencia en la percepción pública de los líderes, especialmente en un contexto donde la imagen es constantemente sometida a escrutinio.