El economista Marco Lavagna anunció este lunes su renuncia como director del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), poco después de la implementación de una nueva canasta para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que comenzará a reflejarse en los datos de enero. Según informaron fuentes del organismo, Lavagna comunicó su decisión dentro del instituto.
Lavagna, quien asumió el cargo en diciembre de 2019 durante el inicio de la presidencia de Alberto Fernández, se mantuvo en su puesto pese a los cambios políticos tras la llegada de Javier Milei y a la tendencia de otros funcionarios que también han renunciado en los últimos meses. Antes de su gestión en el INDEC, fue legislador por UNA y luego por el Frente Renovador de Sergio Massa.
Su salida ocurre en un contexto de salarios congelados en el sector público y tras la reciente actualización del método de medición de la inflación en Argentina. La modificación principal consiste en incorporar una canasta de consumo basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del 2017-2018, en lugar de la de 2004, para reflejar mejor los patrones de consumo actuales.
Entre los cambios destacados en la metodología del IPC, se incrementa la ponderación de rubros como Vivienda, Agua, Electricidad y Combustibles de 9.4% a 14.5%, lo que amplificará el impacto de las tarifas en el índice. En Transporte, la ponderación pasa de 11% a 14.3%, dando mayor peso a combustibles y transporte público. Comunicaciones también duplicará su peso, pasando de 2.8% a 5.1%, en tanto que Educación aumentará ligeramente de 2.3% a 3.1%.
Mientras tanto, rubros como Alimentos y Bebidas disminuirán su participación de 26.9% a 22.7%, reflejando un menor peso de los insumos primarios en el consumo, aunque con mayor incidencia de productos procesados y de la industria alimenticia. Prendas de Vestir y Calzado reducirán su peso de 9% a 6.8%, y Recreación y Cultura aumentarán de 7.3% a 8.6%.
Expertos sostienen que si los servicios (como energía y comunicaciones) suben más que los bienes, el nuevo método proyectará una inflación más alta que la estimada con la antigua canasta. Por ejemplo, si el precio de la carne aumenta un 10% en enero de 2026, el IPC antiguo reflejaría un incremento de aproximadamente 1.07 puntos, mientras que el nuevo solo 1.03, evidenciando cómo la actualización puede modificar la percepción de la inflación.
La renuncia de Lavagna sucede en un momento donde la política económica y las estadísticas oficiales están en el centro de la agenda pública, ante los cambios en los indicadores de inflación y las interpretaciones que generan en el mercado y la opinión pública.