La carne seca, también conocida como charqui o deshidratada, ha ganado popularidad entre los consumidores que buscan snacks ricos en proteínas y con ingredientes naturales. Sin embargo, expertos advierten sobre sus posibles impactos en la salud, debido a su proceso de preparación y componentes salariformes. Aunque algunas variedades contienen cantidades considerables de proteínas y nutrientes como el hierro, su consumo frecuente puede representar riesgos.
Según la nutricionista Nicole Lund de NYU Langone Health, las carnes secas ofrecen una buena fuente de proteínas y suelen tener listas de ingredientes cortas, sin aditivos inusuales, lo cual resulta preferible en comparación con snacks ultraprocesados. Muchos productos pueden ser beneficiosos para adultos mayores o personas en proceso de desarrollar masa muscular, además de proporcionar hierro, especialmente en productos de res y cerdo.
No obstante, la Organización Mundial de la Salud clasifica la carne procesada como carcinógena para los humanos, y el consumo diario de solo 51 gramos aumenta en 18% el riesgo de cáncer colorrectal. Además, estas carnes contienen altos niveles de sodio, nitratos y nitritos, que en el organismo pueden formar compuestos peligrosos y elevar el riesgo de cáncer y enfermedades cardiovasculares.
El contenido de grasas saturadas también es motivo de preocupación, especialmente en productos con sabor a barbacoa o dulce, que además suelen tener azúcares añadidos. El profesor Stephen Devries destaca que estas grasas pueden incrementar el colesterol y el riesgo de problemas cardíacos.
Por estas razones, los expertos recomiendan consumir carne seca ocasionalmente y en cantidades controladas, preferiblemente optando por variedades con menor contenido de sodio y grasas. Para quienes buscan alternativas más saludables, opciones como yogur griego, nueces, edamame o garbanzos tostados ofrecen altos niveles de proteínas y fibra, sin los riesgos asociados con el consumo frecuente de carnes procesadas.