Los asesinatos de “los estranguladores de las colinas” en Los Ángeles en 1977 y la confesión bajo hipnosis de sus autores

18/02/2026 03:01 | 2 min de lectura

Los asesinatos de “los estranguladores de las colinas” en Los Ángeles en 1977 y la confesión bajo hipnosis de sus autores

En noviembre de 1977, Los Ángeles vivió una ola de terror tras el hallazgo de cuatro cuerpos en sus colinas en apenas una semana, lo que desató el miedo generalizado y evidenció las fallas del sistema de seguridad local. La serie de crímenes, cometidos por Kenneth Bianchi y Angelo Buono, dos primos con antecedentes violentos, causó un impacto profundo en la sociedad angelina, que vio tambalear su sensación de protección.

Los crímenes comenzaron con el asesinato de Yolanda Washington, de 19 años, en las cercanías de Griffith Park, y continuaron con varias víctimas, entre ellas estudiantes, trabajadoras sexuales y mujeres jóvenes entre 12 y 28 años. Las víctimas, muchas de ellas sometidas por los primos, fueron brutalmente estranguladas y, en algunos casos, secuestradas bajo la pretensión de ser policías, usando placas falsas para ganar la confianza de sus víctimas.

Kenneth Bianchi, nacido en Nueva York en 1951 y adoptado posteriormente, y Angelo Buono, de 44 años, propietario de un taller de tapicería en Glendale, aprovecharon las vulnerabilidades del sistema policial para cometer sus horrores. La policía de Los Ángeles, abrumada por la cantidad de denuncias y pistas, sufrió un colapso operativo, con errores como la detención equivocada de un inocente y la falta de coordinación entre agencias.

La captura de los primos ocurrió en 1979, tras la detención de Bianchi en Bellingham, Washington, por el asesinato de dos universitarias. Durante el proceso analítico, Bianchi confesó sus crímenes bajo hipnosis y aseguró que Buono era su cómplice; intentó justificar sus acciones alegando trastornos de personalidad múltiple, pero fue desmentido por las pruebas y la falsificación de sus credenciales.

Por su parte, Buono fue condenado a cadena perpetua y falleció en prisión en 2002, mientras que Bianchi continúa en custodia en Washington, aunque mantiene su inocencia. El proceso judicial fue extenso y complejo, implicando más de 400 testigos y miles de documentos, y ejemplificó las tensiones sociales y fallas del sistema judicial en esa época.

Este caso sigue siendo uno de los episodios más oscuros en la historia criminal de Los Ángeles, destacando la brutalidad de unos criminales y las deficiencias institucionales que permitieron prolongar tanto su accionar.

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