El comportamiento colaborativo de los lobos en la caza ha generado gran interés en la comunidad científica, ya que su coordinación supera a la de los leones en eficiencia, según un estudio del biólogo evolutivo Scott Travers. La investigación, publicada en la revista Behavioral Ecology and Sociobiology, revela que los lobos, en hábitats de Norteamérica y Eurasia, practican una cooperación basada en reglas simples que emergen de la interacción individual sin necesidad de liderazgo rígido, lo que fortalece sus resultados.
Travers explicó a Forbes que esta 'coordinación emergente' permite a los lobos adaptarse con flexibilidad a diferentes escenarios de caza, favoreciendo la captura de presas mucho mayores que un solo animal. La clave de su éxito radica en la respuesta inmediata ante cada movimiento de la presa y de sus compañeros, un comportamiento que ha sido perfeccionado mediante análisis automatizados de grabaciones en video que registran patrones de aproximación, persecución y cerco.
En comparación, estudios sobre leones africanos indican que su cooperación en cacerías presenta matices, ya que no todos los integrantes participan activamente en cada caza. Algunas investigaciones muestran que solo una parte del grupo se involucra en el esfuerzo, mientras otros permanecen al margen, situación que reduce la eficiencia del grupo. Además, se ha constatado que aumentos en el tamaño de la manada elevan la tasa de éxito en los lobos de manera proporcional, mientras que en los leones este beneficio se estabiliza rápidamente, demostrando una tendencia a la división de trabajo 'productor-oportunista'.
Otra diferencia fundamental está en las estrategias de caza. Los lobos, que se destacan en persecución prolongada y agotadora, pasan la mayor parte del tiempo activos buscando alimento y perfeccionando sus técnicas. En contraste, los leones emplean tácticas de emboscada apoyadas en la cobertura del entorno, dependiendo en gran medida de la participación activa de cada miembro para garantizar el éxito.
Las investigaciones concluyen que la repartición más equitativa en trabajo y beneficios en las manadas de lobos, junto con su comportamiento de cooperación emergente, contribuyen a su mayor eficacia en la caza social. Estos hallazgos refuerzan la idea de que la coordinación flexible y las reglas simples son fundamentales para la estrategia de caza de los cánidos, en contraste con las tácticas más jerárquicas y dispersas de los felinos africanos.