La economista Lara López Calvo afirmó que, en Argentina, las tasas de interés se mantienen elevadas pese a la significativa disminución de la inflación, debido a la histórica brecha entre las tasas activa y pasiva, que beneficia a los bancos. Durante su análisis en entrevista con Infobae, López Calvo explicó que la inflación, definida como el aumento generalizado de precios, provoca una pérdida de poder de compra de la moneda, no de los bienes, y que la tasa de interés representa el costo de la indisponibilidad del dinero, no solo su valor.
López Calvo detalló que al deteriorarse el poder adquisitivo de la moneda, los prestatarios deben pagar tasas más altas para compensar el riesgo, especialmente en un contexto inflacionario. Actualmente, en Argentina, la inflación interanual, que en su momento superó el 200%, se ha desacelerado a cerca del 30%. Sin embargo, advirtió que esta desaceleración no ha generado una correlación proporcional con las tasas de interés.
La especialista explicó que la tasa activa, la que los bancos cobran por los créditos, suele bajar más rápido que la tasa pasiva, que pagan a los ahorradores, generando una brecha histórica que favorece las ganancias bancarias. Añadió que factores como la incertidumbre económica, los plazos prolongados de los créditos y la morosidad incrementan estas diferencias. La desregulación del mercado también ha contribuido a mantener altas las tasas.
Respecto al mercado hipotecario, López Calvo señaló que, aunque en Argentina la disponibilidad de financiamiento para viviendas ha sido escasa, actualmente ha vuelto a abrirse y es una esperanza para la población que busca acceder a créditos para bienes raíces, en un panorama en el que la inflación ha complicado su implementación.
Finalmente, sostuvo que, en su opinión, las tasas activas deberían reducirse en línea con la tendencia de desaceleración inflacionaria, pero la brecha entre ellas mantiene altas las remuneraciones del sistema financiero. La especialista proyectó que en los próximos años sería recomendable avanzar hacia mecanismos como la securitización de créditos hipotecarios para estabilizar y bajar las tasas, una práctica que en Argentina aún está en desarrollo.