En medio de la Cuaresma de 2026, el pueblo argentino, mayoritariamente católico, reflexiona sobre las políticas públicas que afectan su bienestar y los valores cristianos. La oposición a leyes como la reducción de la inimputabilidad penal, las reformas a la ley de glaciares y la precarización del trabajo se fundamenta en su contradicción con los principios éticos y religiosos promovidos por la Iglesia y citados por el papa Francisco. La Conferencia Episcopal Argentina expresó claramente su rechazo a estas medidas, evidenciando su impacto negativo en la integridad nacional y en los derechos de los sectores más vulnerables.