El mercado financiero argentino registró este lunes una jornada de bajas generalizadas, afectado por la renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la incertidumbre respecto a una posible modificación en la metodología de medición de la inflación. La salida del economista se produjo en un contexto de tensión por la futura actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC), dato clave para determinar las bandas cambiarias y las tasas de interés.
El IPC, que en diciembre alcanzó un incremento mensual de 2,8%, mantiene en duda la consolidación del proceso de desinflación en el país. La modificación en su fórmula, que incrementaría la ponderación de los servicios —uno de los segmentos que más ha venido aumentando—, fue postergada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien afirmó que Lavagna dejó su cargo porque el proceso de cambio metodológico se implementaría una vez consolidada la desinflación. Caputo también confirmó que Pedro Lines asumirá como nuevo director del Indec.
A pesar de la tendencia alcista en Wall Street, los bonos soberanos argentinos experimentaron caídas, con un aumento en el riesgo país y un desplome en el valor de las acciones. El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires se redujo un 2.9%, situándose en 3.106.672 puntos, mientras que en el mercado de bonos en dólares —tanto Bonar en dólares como Globales— decrecieron en promedio un 0.2%. El riesgo país, medido por JP Morgan, subió a 495 puntos básicos.
Además, la volatilidad internacional impactó en los principales activos: el petróleo perdió un 4.7%, cotizado a USD 62.17 por barril, y el oro en contratos a abril cayó un 0.6% a USD 4,718.40 la onza, mientras que la plata avanzó un 3.3%, cotizada en USD 81.11.
El gerente comercial de Sailing Inversiones, Auxtin Maquieyra, explicó que ante un contexto global de mayor incertidumbre, los inversores tienden a actuar de forma rápida reduciendo su exposición a activos emergentes, como acciones y bonos, priorizando activos más líquidos y seguros, en un movimiento conocido como 'risk-off'. Esto responde, en gran medida, a la necesidad de mitigar riesgos ante choques externos o aumento de la aversión al riesgo.
En el mercado cambiario, el dólar inició febrero con tendencia alcista leve, impulsado por la incertidumbre derivada de la renuncia de Lavagna. El Banco Central ampliará las bandas cambiarias en función del IPC de diciembre, estableciendo un máximo de $1,607.39 al cierre del mes. Asimismo, el ministro Caputo pronosticó una inflación del 2.5% para enero, cifrada oficialmente por el Indec a partir del 10 de febrero.
En el mercado paralelo, el dólar blue cerró en $1,450, reflejando una baja de 20 pesos o 1.4% respecto al cierre previo, en tanto que el dólar mayorista en el segmento de contado subió a $1,451, un incremento de 4 pesos o 0.3%. El volumen operado en el mercado cambiario fue modesto, con USD 305.1 millones en contado y USD 39 millones en intervenciones del Banco Central, que ha acumulado compras por USD 1,196 millones en enero.
Los futuros del dólar en contratos de cobertura también registraron incrementos, cerrando con alzas entre 0.2% y 0.3%. En particular, el contrato para fin de febrero aumentó 2.50 pesos, cerrando en $1,477, con un límite de banda previsto en 1,607.39 pesos. El dólar oficial se mantiene en $1,470 en la referencia del Banco Nación, la cifra más alta desde mediados de enero.