El 7 de febrero de 1979, la muerte de Josef Mengele, el notorious médico y criminal de guerra nazi conocido como el 'Ángel de la Muerte' en Auschwitz, quedó registrada en Brasil tras una tragedia en la playa de Ensenada, en Bertioga, São Paulo. Aquel día, Espedito Días Romao, un joven policía militar, encontró un cadáver en la arena, que posteriormente sería identificado en 1985 como Mengele, quien había vivido años prófugo bajo diferentes identidades.
Mengele, nacido en Gunzburg, Baviera, el 16 de marzo de 1911, se convirtió en uno de los personajes más peligrosos y sádicos de Auschwitz, realizando experimentos médicamente atroces en prisioneros, especialmente en gemelos, y promoviendo la ideología nazi de la superioridad racial. Después de la derrota alemana en 1945, logró escapar y esconderse con identidades falsas, como Fritz Ullman, Helmut Gregor y Wolfgang Gerhard, en países como Argentina, Paraguay y Brasil.
En 1949, Mengele abordó el buque inglés North King con destino a Argentina. Allí, adoptó la identidad de Wolfgang Gerhard, un técnico mecánico austríaco, y se integró a la comunidad nazi, trabajando en diversos negocios y estableciendo una red de protección. Incluso contrajo matrimonio en Uruguay en 1958, en un proceso en el que se descubrió que usaba un nombre falso, aunque en actas oficiales su verdadero nombre fue modificado.
Su fuga continuó con traslado a Paraguay y luego a Brasil, donde permaneció hasta su fallecimiento en 1979. La identificación oficial de sus restos, exhumados en 1985 tras una denuncia, fue confirmada mediante análisis dentales y pruebas genéticas. La evidencia revela que, aunque lograba mantenerse oculto durante años, la verdad de sus acciones y su identidad siempre persiguieron a Mengele, incluso en sus últimos días, cuando dormía con una pistola y temía ser capturado como Eichmann.
Este caso, uno de los más emblemáticos en la historia de crímenes de lesa humanidad, ha sido documentado en varias obras, que relatan la saga del fugitivo nazi y las redes que facilitaron su estadía y ocultamiento en Sudamérica. La historia de Mengele es un recordatorio del desafío que representa la justicia para quienes cometieron horrores y lograron evadirla durante décadas.