En 1455, Johannes Gutenberg finalizó en Maguncia, Alemania, la impresión de la Biblia de 42 líneas, considerado el primer libro impreso en la historia moderna y un hito en la producción del conocimiento. Esta obra marcó el inicio de una nueva era para la educación, la cultura y la difusión de ideas en Europa. Antes de esta invención, los libros eran objetos de lujo, copiados manualmente por monjes en monasterios, lo que limitaba su acceso a las élites religiosas y aristocráticas, además de requerir años de trabajo.
Gutenberg introdujo la imprenta de tipos móviles metálicos, permitiendo la producción simultánea de múltiples ejemplares casi idénticos y reduciendo costos. La Biblia, conocida también como Biblia Mazarina, tenía más de 1,200 páginas distribuidas en dos volúmenes y fue impresa en latín. La estética del diseño se inspiraba en la caligrafía monástica, con detalles decorativos y letras capitulares que, aunque impresas, se complementaban con trabajo manual, otorgando singularidad a cada copia. Se produjeron entre 158 y 180 ejemplares, aunque hoy sobreviven menos de 50, muchas incompletas.
La introducción de la imprenta cambió radicalmente el acceso al conocimiento en Europa, permitiendo la difusión más amplia de textos sagrados y científicos. Esto favoreció cambios profundos en la religión y la cultura, y fue un impulso clave para la Reforma protestante y el surgimiento de la modernidad, según informó National Geographic Historia. La tecnología desarrollada por Gutenberg incluyó la tinta oleosa, que se adhería mejor a los tipos metálicos, y la reutilización de estos, haciendo posible la impresión de cerca de 1,300 páginas por volumen a pesar de los altos costos, que equivalían a varios años de salario de un trabajador promedio.
Inicialmente, las principales compradoras fueron monasterios, universidades y personas con recursos económicos, dado el precio elevado del libro. El impacto de la imprenta se extendió más allá de la religión, acelerando la circulación de conocimientos científicos y filosóficos, promoviendo la educación y sentando las bases para la expansión del libro como herramienta de cambio social. Aunque Gutenberg enfrentó dificultades económicas y no recibió reconocimiento en vida, su legado consolidó el papel esencial de la imprenta en la difusión de la cultura escrita y en la transformación de la sociedad occidental, según destacan fuentes académicas y culturales.
Hoy, las copias supervivientes de la Biblia de Gutenberg son valiosas piezas históricas resguardadas en bibliotecas y museos de Europa y Estados Unidos. La digitalización de algunos ejemplares ha permitido que investigadores e interesados accedan y estudien esta obra emblemática, garantizando su legado en la historia de la impresión y la cultura mundial.